Finalmente llegó el frío en este tardío invierno, y Meteorología anuncia mínimas de bajo cero y máximas que no superarán los 12 grados. Julio promete ser el mes más frío del año y por lo tanto Bomberos está alerta por la tradicional llegada de incendios causados por artefactos de calefacción. Los incendios de invierno, a diferencia de los de verano, suelen registrar un alto índice de personas fallecidas, tanto por el propio fuego como por la inhalación de gases tóxicos. Entre otras causas de que estos incendios sean fatales están los espacios reducidos donde se dan y que las personas muchas veces son sorprendidas durmiendo.
Bomberos mantiene un promedio de entre 60 y 80 salidas diarias pero espera un incremento para julio. El 90% de los incendios de inviernos se debe al mal uso de los aparatos de calefacción, por lo que el autocuidado puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Cada invierno se lleva un promedio de entre 10 y 15 vidas, muchas de ellos de niños, decenas de personas afectadas y perdidas totales de viviendas.
Lamentablemente mucha gente no toma precauciones cuando se dispone a usar un aparato de calefacción, ya sea a gas, querosén, leña, eléctrico, etc. Sin embargo las autoridades de Bomberos advierten que cuando se vuelve a usar cualquier tipo de estufa se debe indefectiblemente revisar el aparato, limpiarlo, ponerlo en condiciones de uso luego de un año que estuvo parado. (ver recomendaciones aparte).
Más difícil es la realidad en zonas de asentamientos y viviendas precarias, donde el uso que se hace de la estufa suele ser de “alto riesgo”.
Las estufas en una casa precaria cumplen múltiples usos no recomendados por Bomberos, como cocinar, secar ropa, calentar agua. Asimismo estas familias no pueden cumplir con la recomendación de que estén ubicadas a distancia de cosas que puedan resultar combustibles, ya que los ámbitos son muy reducidos, cuando no de una sola habitación.
Como si esto fuera poco el entorno no colabora para paliar la situación, desde las dificultades de acceso a las casas, hasta la distancia que atenta contra el tiempo de respuesta y la rápida combustión de los materiales de las precarias viviendas, que son envueltas en llamas en cuestión de segundos.
Para tener en cuenta
Lugar. Los aparatos de calefacción deben ser ubicados en un lugar seguro y a una distancia adecuada. Muchas veces los ubicamos correctamente pero no tomamos en cuenta la distancia entre el calefactor y los materiales combustibles, como ropa, muebles, papeles, cortinas, y se genera un incendio.
Niños. Hay que advertir el peligro de que los niños o personas con algún tipo de discapacidad jueguen o realicen actividades cerca de la estufa.
Aire. Es imprescindible la renovación permanente del aire en el lugar en el que está la estufa prendida.
Uso. Nunca usar la estufa para otra cosa que no sea calentar el ambiente. No usarlas para cocinar, secar ropa, calentar agua, etc.
A leña. El uso inadecuado de estas estufas libera monóxido de carbono y es altamente tóxico y sumamente peligroso cuando uno duerme. Deben limpiarse las chimeneas. Hay que poner la malla antichispa porque cualquier chispa o brasa que salte y tenga contacto con una alfombra, un sillón o cualquier cosa combustible va a ocasionar un incendio. No deben utilizarse combustibles líquidos para iniciar el fuego.
A gas. La principal advertencia es verificar la válvula y la manguera de gas. También se recomienda siempre tener el fósforo encendido antes de accionar la llave de gas, para evitar accidentes y recordar que no debe colocarse la garrafa cerca de otra fuente de calor.
A querosene. Es una de las más peligrosas por ser el querosene un combustible líquido netamente inflamable. Si es a presión hay que dejar calentar bien el quemador, sin apurar el proceso del combustible
A electricidad. Hay que verificar el estado del enchufe. Cuidar que no se recargue ni colocar más de una estufa en un mismo toma corriente. Limpiarla antes de usarla.
La Republica