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domingo, 16 de mayo de 2021

Paganini habló sobre los caminos que Uruguay puede transitar para lograr una innovación sostenible

 El secretario de Estado participó de la presentación del estudio “Innovación para la competitividad en Uruguay: la industria TIC como motor”. Allí reflexionó acerca de los vínculos entre la competitividad, la productividad y la innovación, y describió los caminos que deben seguir el sector, el Gobierno y la sociedad para lograr una “competitividad socialmente sostenible”. Eso incluye desde el apoyo a la creación de un ecosistema, hasta la generación de mercados más abiertos y competitivos, entre otros aspectos.


El ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini, expuso sus reflexiones en la presentación del estudio Innovación para la competitividad en Uruguay: la industria TIC como motor, elaborado por el Observatorio TI de la Cámara Uruguaya de Tecnología de la Información (CUTI) y el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).

La investigación tiene como objetivo apuntalar los vínculos entre la industria de las tecnologías de la información (TI) en Uruguay y los demás sectores productivos del país, con miras a acelerar el proceso de transformación digital (o digitalización) de sus procesos productivos. El documento tiene como punto de partida el hecho de que estas innovaciones cuentan con el potencial de impactar significativamente sobre los resultados nacionales en materia de productividad y competitividad.

Además del ministro, participaron de la actividad virtual, realizada el 11 de mayo, la presidenta de ANDE, Carmen Sánchez; el presidente de CUTI, Leonardo Loureiro; el coordinador del Departamento de Desarrollo Productivo del PIT-CNT, Mario Pérez; y el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales, Juan Martínez.

Presentaron el informe el coordinador del Observatorio TIC de CUTI, Mauro Casa; y el director ejecutivo del CED, Agustín Iturralde. CUTI y CED realizan estudios para proveer información para la toma de decisiones y, en paralelo, mostrar al a sociedad el valor público del sector TIC. Se toman en cuenta temas de agenda relevantes, como los caminos que conducen a la mejora competitiva y su relación con la innovación y el desarrollo tecnológico.

Durante su exposición, el ministro destacó la importancia de estos temas para el desarrollo, y subrayó que el sector TIC es dinámico, pujante y con alta sofisticación y valor agregado, por lo que resulta excepcional en nuestro país. Por ese motivo, afirmó, es necesario potenciarlo y apoyarlo.

Respecto del estudio presentado, el ministro dijo que toca “dilemas” relevantes para Uruguay, entre ellos el hecho de que un país de renta media alta deba superar las restricciones para desarrollarse más fuertemente. “En el fondo, terminamos siempre diciendo que es un país que tiene que mejorar la competitividad”, resumió.

El secretario de Estado dijo que el sector TIC es un ejemplo de un camino diferente para lograrlo, que no solo implica bajar los costos, sino también agregar más valor. “Esta es la competitividad socialmente sostenible”, aseveró.

Paganini dijo que el estudio de CUTI y CED también explica que “la productividad es hija de la innovación”, es decir, “de hacer las cosas de una manera diferente”, ya sea gradual o radicalmente. Implica, además, la incoporación de tecnología, en este caso digital. Según el ministro, “la pregunta es cómo lograr innovación de forma sostenible”, lo que va de la mano de la profundización de la transformación digital en la sociedad y las empresas. Precisamente, el trabajo aborda cuál es el papel de la industria TI para impulsar la innovación.

El ministro compartió sus reflexiones basadas en el estudio de la CUTI y el CED. En primer lugar, señaló algunas certezas, entre ellas que “la innovación no es tarea de los científicos ni de los políticos”; por el contrario, pertenece a las empresas.

Sin embargo, según el titular del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), tanto los científicos como los políticos juegan un papel importante en el desafío de generar las condiciones e incentivos para que las empresas innoven. El ambiente debe tener las condiciones dadas para que lo hagan, afirmó. Y para ello se requiere el conocimiento que generan los científicos y las reglas de juego —que deben ser abiertas, impulsando la competencia— que establecen los políticos.

Paganini también señaló que resultan relevantes las capacidades para sostener la innovación, lo que incluye cuántas personas están capacitadas, cuál es el vínculo del sector con la academia y “cuál es el ecosistema capaz de innovar”.

En este marco, el ministro detalló algunas de las tareas que tenemos como sociedad. La primera es “abrirnos al mundo” para que este entre a Uruguay. En segundo lugar, se encuentra la revisión necesaria de las reglas de juego para impulsar la innovación, generando un ambiente competitivo y mercados más abiertos. En tercer lugar se requiere el apoyo a la creación de un ecosistema que vincule “la producción y el conocimiento para dinamizar la innovación”. Finalmente, tal como plantea el trabajo, se necesita una mejora en el sistema educativo, que implica “un gran desafío” para el país.

El ministro también listó algunos riesgos a la hora de abordar este tema. Ellos son cerrarse al mundo —por ejemplo, a través del proteccionismo a la innovación—; adjudicar culpas a determinados actores, lo que impide avanzar y lograr la generación de un ecosistema más dinámico; copiar recetas de otros países —aunque es importante conocer sus realidades—; considerar que la solución es solo macroeconómica, si bien este constituye un factor relevante; y esperar que la llegada de un líder o caudillo solucione los problemas, ya que “el paternalismo nunca es una solución para la innovación”.

En cuanto al papel del sector TI, Paganini afirmó que puede sostener la inserción internacional que ha logrado —y que los obliga a competir y a innovar—, ya que esta “derrama en el Uruguay de muchas maneras” y es “garantía de calidad para el sector”.

Además, esta industria puede “ayudar a crear condiciones e incentivos para el desarrollo de capacidades locales”, lo que incluye la formación de personas, un área en la que existe una brecha importante. Al respecto, recordó que el sector puso este tema en agenda hace años.

El sector TI también puede colaborar con la regulación, indicando al gobierno o los reguladores cuáles son las dificultades. A esto se suma el apoyo del sistema innovador, tal como ha hecho hasta el momento, y la comprensión de las demandas tecnológicas locales, acercando a empresas la tecnología y agregando valor. Existen ejemplos exitosos de este trabajo, pero también “muchas cosas por hacer”, recordó el secretario de Estado.

En cuanto el papel del Gobierno, dijo que debe seguir apoyando al sector, como ocurre desde hace años a través de distintos incentivos fiscales. También debe incentivar el desarrollo de capacidades de investigación, formación y educación; generar reglas de juego más abiertas y competitivas; impulsar compromisos por la productividad, lo que permite bajar costos para que toda la sociedad pueda aprovechar los beneficios de la innovación; e incluir a las pymes, que son “motores de empleo y de desarrollo” y deben “sumarse a la transformación digital con fuerza”. Al respecto, “hay mucho por hacer”, dijo el jerarca.

El último mecanismo para que el Gobierno fortalezca el camino de la innovación, con el que el ministro cerró su participación en el evento, es el apoyo a la sofisticación del ecosistema tecnológico y la creación de nuevos ecosistemas. Para ello, se pueden crer ambientes de prueba, entre otros proyectos. Un ejemplo de este trabajo es el Open Digital Lab, una iniciativa interinstitucional que busca que Uruguay se transforme en un hub de conectividad hacia el mundo.

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