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sábado, 5 de septiembre de 2020

La 20ª edición del Simposio Mundial para Organismos Reguladores de Telecomunicaciones responde a los retos de la transformación ante las crisis mundiales y en adelante

Las nuevas directrices sobre prácticas óptimas del GSR-20 destacan  el papel fundamental de los reguladores y los responsables políticos para "reconstruir mejor"


Fomentar un sistema de reglamentación adaptativo, resiliente y colaborativo es fundamental para "reconstruir mejor" y hacer avanzar la transformación digital para todos, según los participantes en la 20ª edición del Simposio Mundial para Organismos Reguladores (GSR-20) de la UIT, celebrado virtualmente del 1 al 3 de septiembre.

Las autoridades de reglamentación que acudieron al GSR-20 están de acuerdo, a raíz de la COVID-19, en que la reglamentación digital puede aumentar el grado de preparación de los mercados digitales para afrontar acontecimientos y emergencias imprevistos y cumplir las expectativas a pesar de las dificultades. En consecuencia, adoptaron las Directrices sobre prácticas óptimas del GSR-20: El marco de referencia para la reglamentación digital para responder a los retos de la transformación digital tras las crisis mundiales y en adelante.

"Esta crisis ha demostrado que la tecnología de la información y la comunicación constituye un factor de cohesión que se extiende a todos los aspectos de nuestras sociedades y economías, y nuestro criterio en materia de inversiones en TIC debe reconocer y aceptar esta realidad", declaró el Secretario General de la UIT, Sr. Houlin Zhao. "Lo que está en juego es la capacidad de los reguladores y los responsables políticos de todo el mundo para liberar la inversión en pro del crecimiento, el empleo y la innovación, pero también para salvar vidas y demostrar su valor añadido en este mundo cada vez más conectado".

Durante la COVID-19, tanto las economías nacionales como los ciudadanos dependieron cada vez más de la infraestructura digital. A tenor de la crisis actual y la probabilidad de que se produzcan nuevas emergencias mundiales, los reguladores tendrán que recurrir a marcos normativos que sean adaptativos, colaborativos, basados en los resultados y neutrales desde el punto de vista de la tecnología.

En las Directrices sobre prácticas óptimas del GSR-20 se insiste en la necesidad de coordinación entre todos los interesados, de integrar la sostenibilidad en los marcos reglamentarios, de maximizar los beneficios al tiempo que se reducen los inconvenientes de las tecnologías digitales, de garantizar la transparencia y la confianza en todo el proceso de reglamentación, de adoptar un criterio empírico y de revisar con frecuencia los marcos reglamentarios para que sigan siendo adecuados para los fines previstos.

"Las Directrices sobre prácticas óptimas del GSR-20 establecen un marco apto para unas pautas y políticas de reglamentación progresistas, al tiempo que trazan el rumbo de la industria y los organismos reguladores. Hemos identificado medidas concretas para llevar a cabo reformas reglamentarias en favor de unos mercados digitales prósperos e inclusivos" declaró el Presidente del GSR-20, Sr. Dan Sjöblom. "A medida que se acelera el ritmo de la transformación digital, el desarrollo de un enfoque regulador eficaz cobra más importancia que nunca. Ante las nuevas emergencias mundiales, los gobiernos y los organismos reguladores deben considerar la posibilidad de adoptar enfoques en materia de política y reglamentación holísticos, intersectoriales y, en la medida de lo posible, multinacionales".

En las Directrices sobre prácticas óptimas del GSR-20 se proponen las siguientes reformas:
  1. Un marco ágil para la competencia en los mercados digitales: Los organismos reguladores deberían apoyar la innovación y la adopción de nuevos modelos comerciales y de concesión de licencias, que faciliten la inversión y el acceso asequible a los servicios sanitarios, empresariales y educativos a través de plataformas digitales.
  2. Códigos de conducta (de cumplimiento voluntario u obligatorio): Los organismos reguladores deberían orientar las plataformas digitales y apoyarlas durante todo el proceso de creación, aplicación y cumplimiento de códigos como la moderación de los contenidos en línea en las plataformas digitales, el tratamiento de la información errónea y la calidad de las noticias en línea, y la protección de la infancia en línea. Las iniciativas encaminadas a la alfabetización y la sensibilización en materia de medios de comunicación y tecnología digital también deberían ser esenciales para hacer frente a los desafíos relacionados con los servicios que plantea la transformación digital.
  3. Mejora de los planes nacionales de emergencia: La creación y ejecución de planes de emergencia eficaces permite mejorar la preparación y el proceso de toma de decisiones en tiempos de crisis. Estos planes son fundamentales para anticiparse tanto a futuros acontecimientos inesperados como a sus efectos negativos, y deberían centrarse en las zonas urbanas y rurales aplicando un enfoque articulado en torno a múltiples tecnologías. La cooperación bilateral, regional e internacional es necesaria para garantizar la continuidad de la actividad comercial y los servicios públicos y respaldar los esfuerzos de recuperación nacional.
  4. Reforma del espectro: Los gestores del espectro deben ser capaces de responder de forma oportuna, poniendo a disposición espectro para aplicaciones inalámbricas cuando y donde se requiera, de la forma más sencilla posible, concediendo a los usuarios del espectro y a los innovadores la flexibilidad necesaria para prestar los servicios que aporten los mayores beneficios. Al garantizar la disponibilidad de suficiente espectro sin licencia, se impulsa la innovación y la inversión en una serie de tecnologías que pueden desempeñar un papel complementario y auxiliar a las redes y ampliar el acceso a la banda ancha a bajo costo. Las reformas relacionadas con el espectro también deben centrarse en garantizar que las zonas y poblaciones que tradicionalmente han permanecido desatendidas, o insuficientemente atendidas, gocen de un acceso asequible al servicio de banda ancha.

Por otra parte, los reguladores reconocen que no existe un marco de prácticas óptimas único e integral y que las pautas reglamentarias de la economía digital conectada, si bien se basarán en las circunstancias locales, también abordarán desafíos de alcance regional y mundial, especialmente ahora que nos estamos esforzando en reconstruir mejor utilizando las tecnologías digitales de forma generalizada.

"A raíz de la crisis de la COVID-19, la labor de los reguladores y los responsables políticos es fundamental", declaró la Sra. Doreen Bogdan-Martin, Directora de la Oficina de Desarrollo de las Telecomunicaciones de la UIT. "Nuestros marcos de política y reglamentación en materia de TIC deberán ser adecuados a los fines perseguidos. Habrá que actualizarlos y hacerlos flexibles y que obedezcan a incentivos y al mercado para facilitar la transformación digital en todos los sectores y en todas las regiones geográficas. En resumen, tendrán que aprovechar el potencial de las plataformas e infraestructuras digitales para crear la resiliencia necesaria que nos proteja contra futuras emergencias mundiales".

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