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lunes, 27 de abril de 2020

La Isla de Flores es testigo de varias cuarentenas y encarcelamientos

Infinidad de historias de inmigrantes se esconden en las ruinas de la Isla de Flores.


Es que este pequeño territorio, ubicado entre la costa de Montevideo y Canelones, fue desde mediados del S.XIX y hasta principios del S.XX parada obligada de miles de personas provenientes principalmente de España e Italia, que debieron quedarse allí en cuarentena antes de ingresar a nuestro país.

Este complejo de tres islas albergó a aquellos inmigrantes, que por orden de los gobiernos del momento eran confinados hasta 40 días para prevenir el ingreso de epidemias que traían de tierras lejanas.

Entre los edificios de las islas, había un hotel con un rol de hospital para cumplir cuarentenas obligatorias de los sospechosos de padecer alguna enfermedad como la viruela, el cólera y la fiebre amarilla, algunas de las epidemias que padeció Montevideo a mediados del siglo XIX.

Además estaba el hospital para tratar a los infectados, el cementerio y el horno crematorio de cuyas chimeneas aún se pueden ver sus restos.

Con el correr del tiempo, y cuando las cuarentenas se volvieron más esporádicas, la isla comenzó a albergar a quienes participaron en movimientos políticos en los inicios del siglo XX. Se cumplían condenas breves con el desconocimiento de los montevideanos.

La actividad del centro penitenciario aumentó durante el gobierno de Gabriel Terra (1931 – 1933).

Desde 1970, los únicos que la frecuentan son los fareros que custodian ese faro construido en 1828, debido al peligro que representaba esta zona para la navegación del Río de la Plata.

El Parque Nacional Isla de Flores

Hoy, este territorio recupera importancia a partir de su ingreso, el 26 de febrero de 2018, al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) bajo la categoría Parque Nacional.

Con este ingreso el Sistema integra su primera área marina completamente insular definida en el Río de la Plata (las restantes son costero marinas y continentales) lo que le otorga características especiales, entre las que se destacan su rica y variada fauna y flora característica de ecosistemas insulares, y su gran valor paisajístico, geológico e histórico cultural.

Es un punto de referencia para las aves, entre las que se han encontrado más de 30 especies como gaviotas, garzas, chorlitos, playeros, teros y golondrinas, entre otros. Y para los peces, ya que se encuentra en una zona de desove y cría de especies de toda la región.

El área, de propiedad del Estado, se encuentra ubicada entre la costa de Montevideo y Canelones, y el Banco Inglés y ocupa una extensión de 5.749 hectáreas. La silueta de la isla está absolutamente modelada y caracterizada por la acción del Río de la Plata.

Los procesos erosivos producidos por el clima han esculpido el paisaje isleño, excavando y modelando sus bordes.

La ciudad desde el mar

Las tres islas que componen la Isla de Flores alcanzan un largo total de dos kilómetros y un ancho que varía entre 300 y 500 metros en dirección norte sur. La primera isla y la segunda están unidas, y la segunda con la tercera están separadas, salvo en las grandes bajamares donde se puede pasar caminando de una a la otra.

Se distingue por un color grisáceo ya que es totalmente rocosa, sin playas de arena, y está rodeada de restingas que se prolongan bajo el agua, generando las condiciones para la formación de importantes bancos de mejillones. Es poco profunda a su alrededor lo que hace peligrosa la navegación cercana.

Una de las 17 áreas del SNAP

Además del Parque Nacional Isla de Flores (Río de la Plata), el Sistema está integrado por: el Paisaje protegido Quebrada de los Cuervos y Sierras del Yerbal (Treinta y Tres), Parque nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay y el Área de manejo de hábitats y/o especies Esteros y Algarrobales del Río Uruguay (estas dos en Río Negro), Parque nacional Cabo Polonio, Paisaje protegido Laguna de Rocha, el Parque nacional San Miguel, Área de manejo de hábitat y/o especies Cerro Verde e Islas de La Coronilla y Paisaje protegido Laguna de Castillos (estas cinco en Rocha), Área de manejo de hábitats y/o especies Laguna Garzón (Maldonado - Rocha), Paisaje protegido Valle del Lunarejo (Rivera), Paisaje protegido Localidad Rupestre Chamangá y Monumento natural Grutas del Palacio (estas dos en Flores), Área protegida con recursos manejados Montes del Queguay (Paysandú), Área de manejo de hábitat/especies Rincón de Franquía (Artigas), Área protegida con recursos manejados Humedales de Santa Lucía (Canelones, Montevideo, San José), y Paisaje Protegido Paso Centurión y Sierra de Ríos (Cerro Largo).

Estos territorios alcanzan una superficie de 334.125 hectáreas, incluyendo las superficies: terrestre y marina, lo que representa el 1,05% del territorio nacional.

A pesar de la baja cobertura de superficie en áreas protegidas del SNAP en el territorio, el porcentaje de eco regiones y unidades de paisaje integradas es del 100% del total del país, los ecosistemas amenazados integrados alcanzan el 51% y el porcentaje de especies prioritarias para la conservación representadas llega al 45% del total.

Todas estas áreas protegidas son territorios con gente. Personas viviendo, produciendo y usando esos espacios de forma especialmente cuidadosa para contribuir a la conservación de sus valores naturales y culturales a largo plazo. Personas aprendiendo y enseñando a usar y disfrutar el territorio bajo modalidades más amigables con el ambiente.
©MVOTMA

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