El turismo uruguayo en el camino de la sostenibilidad turística y la adaptación al cambio climático.

Del 20 al 26 de noviembre, una delegación uruguaya estuvo en Costa Rica en el marco del proyecto de cooperación triangular Sello de Sostenibilidad Turística y Adaptación al Cambio Climático en Áreas Costeras.


El Ministerio de Turismo y la Dirección de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), mediante el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático,están llevando adelante un proyecto de cooperación triangular con el Instituto Costarricense de Turismo y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. El objetivo es intercambiar aprendizajes en el campo de la certificación de sostenibilidad turística y la adaptación costera al cambio climático, para que ambos países profundicen sus acciones en estos asuntos.

Con esta finalidad viajaron a Costa Rica dos técnicos de Cambio Climático del MVOTMA, dos técnicos del Ministerio de Turismo, y tres representantes de los establecimientos de alojamiento de las localidades piloto del proyecto Sello Verde Turístico: Chuy, Atlántida y Guichón, y sus áreas de influencia.
La misión consiste en la realización de charlas, entrevistas y recorridas técnicas en diversos destinos costarricenses. En estas actividades, la delegación uruguaya presenta su experiencia técnica en turismo y adaptación al cambio climático, mientras que los técnicos costarricenses presentan casos exitosos de la Certificación de Sostenibilidad Turística y del Programa Bandera Azul Ecológica, a través de visitas a establecimientos de alojamiento, áreas protegidas y comunidades costeras, y entrevistas con los impulsores locales de estos procesos. 

Los establecimientos visitados cuentan con programas de sostenibilidad implementados, un alto grado de compromiso de sus colaboradores, e instalaciones ingeniosamente preparadas para este tipo de actividades. Hoteles de ciudad con acciones de responsabilidad social y gestión ambiental que son elegidas por los visitantes; áreas protegidas que llevan adelante las actividades de conservación e investigación gracias al turismo; establecimientos en espacios rurales y naturales con instalaciones eficientes y de bajas emisiones de gases de efecto invernadero, gestión sostenible de residuos sólidos y aguas residuales, piscinas libres de cloro con altos estándares ambientales y de calidad, tambos, huertas y cafetales de producción orgánica, y actividades de ecoturismo que favorecen la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible, a través de la puesta en valor del paisaje, la fauna, la flora y la cultura locales, así como el trabajo en las comunidades. Con este enfoque, el cultivo orgánico de café de montaña de alta calidad permite ofrecer un tour con cosecha y degustación; el tambo, la experiencia de ordeñar la leche de la merienda; la vegetación bien conservada se convierte en el escenario de senderos, puentes colgantes y cables para deslizarse a través del dosel del bosque. Un biodigestor transforma aguas residuales de cocina y estiércol de caballo en gas metano, generando un ahorro en la compra de gas de entre 50% y 100% para un restaurante de 600 personas; un laboratorio transforma aceites y grasas en jabones de tocador y productos de limpieza, generando en este rubro un ahorro total que ya lleva cinco años. Y todas estas actividades e instalaciones también son activadas como parte de la experiencia del visitante. Por ejemplo, un tour con taller de cocina orgánica y producción de jabón genera un ingreso anual de 200 mil dólares anuales y trabajo local, además del ahorro y el autoabastecimiento mencionados.

Mintur.

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