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lunes, 28 de septiembre de 2015

Estadísticas de desigualdad de género marcan nuevos desafíos para las políticas públicas

“Las estadísticas de género 2014 presentadas por Inmujeres constituyen un desafío para las políticas de igualdad”, señaló este viernes la subsecretaria del Ministerio de Desarrollo Social, Ana Olivera. El trabajo indica que los altos niveles educativos no se traducen en mejores empleos para las mujeres, que persiste una diferencia en materia de ingresos y que la participación política femenina es escasa.
Olivera cerró el acto en el que se presentó las estudio de Estadísticas de Género 2014 “Avances y desafíos para la igualdad de género”, que presenta por sexto año consecutivo el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

La subsecretaria afirmó que “es necesario saber dónde hay avances manifiestos, además de conocer dónde están las carencias para en forma efectiva generar políticas públicas”.

También consideró como un elemento sustantivo respecto al tiempo que dedican las mujeres a las tareas del hogar y trabajo la generación de un Sistema Nacional de Cuidados.

En alusión a la violencia de género, dijo que actualmente se registran más denuncias porque funcionan más dispositivos para que las mujeres se acerquen y los problemas se vuelvan más visibles.

Violencia basada en género y generaciones

Este estudio define a la violencia basada en género como la ocurrencia de al menos un tipo de violencia sexual, física, psicológica o patrimonial en espacios públicos, ámbito educativo, laboral y en relaciones de pareja, y considerando todas las etapas del ciclo de vida de las personas, desde la infancia hasta la adultez mayor.

Sobre violencia basada en género en 2013, siete de cada diez mujeres mayores de quince años declararon haber vivido alguna situación de ese tipo a lo largo de su vida, mientras que 693.193, que equivalen a 68 % de ellas, vivieron situaciones de violencia y el restante 314.016 no.

En los últimos doce meses, una de cada cuatro mujeres vivió situaciones de violencia por parte de su pareja o expareja.

El 18,5 % de las mujeres de quince años o más reportan haber vivido situaciones de violencia en lugares públicos en los últimos doce meses, valor que aumenta a 36,5 % cuando el período de referencia es toda la vida.

En el ámbito educativo, 5,2 % de las mujeres declaran haber experimentado alguna situación de violencia, porcentaje que aumenta a 7,5 % para aquellas mujeres de nivel socioeconómico bajo.

Una de cada tres mujeres de 15 años y más ha vivido situaciones de violencia durante la infancia, al tiempo que entre las mujeres de 65 y más, 9,5 % reporta haber vivido violencia por parte de su familia actual.

Trabajo

La tasa de actividad laboral femenina aumentó entre 2006 y 2014, pero resulta sustancialmente menor que la masculina de 55,9 % a 74,3 %.

Las mujeres continúan percibiendo menores ingresos que los varones y las brechas de género en esa materia se han mantenido constantes. A su vez, permanece una importante brecha de ingreso entre las personas que poseen una mayor trayectoria educativa.

Por tanto, a pesar de los mejores desempeños educativos que registran las mujeres, los beneficios de la educación no son iguales que los del varón. Así, independientemente del esfuerzo que realizan las mismas por mejorar la escolaridad, la situación no se refleja en los ingresos que perciben en el mercado laboral.

La información sobre el uso del tiempo permite visibilizar las desigualdades en la distribución de la carga de trabajo que las diferentes tareas, remuneradas y no remuneradas, que requiere nuestra sociedad. Evidencia que las mujeres realizan más de la mitad de la carga global de trabajo y tienen una carga de trabajo no remunerado que duplica las horas dedicadas por los varones.

Los datos indican también que 38 % de las mujeres se dedican al trabajo remunerado, al igual que 45,1 % de los hombres.

Al trabajo no remunerado, las mujeres se dedican 37,5 y los varones 19,5, mientras que la carga global para los primeras es de 55,8 para los varones es de 50,2.

Educación

En la población de 24 años o más que alcanza primaria como máximo nivel educativo no se registran prácticamente diferencias entre varones y mujeres. Los valores oscilan entre 42 % en 2006 y 32% en 2014, lo cual da cuenta de mejores desempeños educativos alcanzados.

Sin embargo, al analizar la situación de quienes alcanzan educación terciaria como máximo nivel, se evidencian diferencias en función del sexo, siendo las mujeres quienes presentan niveles educativos significativamente más altos a lo largo de todo el período.

Para ese nivel, en 2006 se registró una diferencia de 4,5 puntos porcentuales a favor de las mujeres, valor que asciende a 5,9 en 2014.

No obstante, los mejores desempeños educativos no se traducen, necesariamente, en la obtención de mejor remuneración o el acceso a mejores puestos de trabajo en el caso de las mujeres tal como se ha visto en el indicador que refleja la brecha de género en materia de ingresos.

La brecha salarial entre varones y mujeres permite analizar las desigualdades de género en el mercado laboral.

Se observa que acumular años de educación no genera iguales retornos económicos para varones y mujeres.

El caso más crítico se presenta entre personas con 16 años o más de estudio, entre quienes las mujeres perciben 76 % de lo que perciben los varones por hora con igual nivel educativo. El estudio revela que entre las personas con más años de educación se perciben las mayores brechas de género en materia de ingresos por hora.

Participación política

Según el documento las Estadísticas de Género 2014, en las elecciones de 1984 ninguna mujer fue elegida para el Parlamento.

Las legislaturas siguientes mostraron un aumento continuo, aunque moderado, hasta las elecciones de 2004. Para el actual período electoral se registró un aumento histórico en el que 29 % de las bancas de la Cámara de Senadores son ocupadas por mujeres. Ese aumento es producto de la Ley de Cuotas, que entró en vigencia en las últimas elecciones, de 2014.

La participación de las mujeres en ámbitos de decisión política en Uruguay ha sido históricamente baja. Solo en los últimos años se registró un aumento en el porcentaje de cargos ministeriales ocupados por mujeres.

Sin embargo, hay algunos cargos ministeriales asociados a tareas que han sido consideradas históricamente como “masculinas”; tales son los casos de Economía y Finanzas, de Ganadería, Agricultura y Pesca y de Relaciones Exteriores, en los que nunca una mujer ha ocupado la titularidad.

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