Por los resultados cosechados y, sobre todo, por su posición en el Torneo Clausura, ya que parece que el primer lugar de la Tabla Anual lo tiene un poco más a mano, Peñarol juega desde hace ya unas fechas a esta parte bajo alarma.
1) Las situaciones de gol claras, como las que erraron Estoyanoff y Mora, lo que ante otra clase de rival, Peñarol puede pagar muy caro;
2) Los espacios que se abren entre la línea de cuatro y la que anoche fue de tres volantes, algo que llevó a que -ante las maniobras hábiles, por más que no penetrantes- de Cóccaro, Hohberg y Fernández, el fondo aurinegro tuviera que cometer varias faltas, que también ante otro tipo de adversario pueden resultar preocupantes;
3) Los huecos que, como en el gol de Cóccaro, precisamente, y en otro que erró el "Bigote" López, se abren en la retaguardia, porque decididamente Alejandro González es zaguero y/o lateral derecho, pero no zaguero izquierdo, y "Milito" muchas veces "se pasa" en los anticipos, los cruces, las coberturas o las marcas.
Igual, pese a todo, Peñarol no sólo ganó, sino que goleó, fundamentalmente porque con los pases de Aguiar, los desbordes de Estoyanoff y Mora, más el oportunismo de Zalayeta, al terminar el primer tiempo ya "le había comido las espaldas" a una línea de cuatro rival que volvió a jugar en la misma forma suicida que lo hizo en los 45 iniciales ante el otro grande.
Esto es, Rentistas marcó sin escalonarse, y más aún: adelantándose a destiempo y/o marcando prácticamente al costado y no a espaldas de los atacantes contrarios.
Así, entonces, Peñarol aseguró su triunfo, fue sumando goles y, a primera vista, apagó la luz roja que Rentistas le encendió en la primera etapa; aunque si se mira bien, con mayor profundidad, teniendo en cuenta que ahora vienen dos rivales como Wanderers y Nacional, la alarma quedó tintineando.
LAS ESTRELLAS
Luis Aguiar
Jugó más adelante, hizo un gol e hizo daño con sus pases.
JORGE SAVIA - Ovación