¡Qué lástima para el boxeo uruguayo!; porque es la primera vez en la historia que un boxeador -en este caso, boxeadora- de nuestro país conquista un título mundial que, más allá de todo, de cómo, por qué y contra quién se tuvo esa siempre cara oportunidad de pelear por una corona ecuménica, es "de verdad", no "trucho": el de peso ligero -hasta el viernes pasado vacante- de la Asociación Mundial de Boxeo.
¡Qué pena!; por Cecilia Comunales que, al fin de cuentas, como todo pugilista, es la que no sólo soñó, sino que sufrió diariamente durante mucho tiempo, porque es como sentencia siempre Humberto Schiavone -con esa sabiduría agreste que sólo tienen los que saben qué se siente "cuando te sacan el banquito", como lo patentó el inefable "Ringo" Bonavena- al recordar las épocas en que entrenaba en el gimnasio de la Fedración Argentina de Boxeo: "¡A veces cobraba más entresemana que los sábados en las peleas!"
Es más, ella misma le contó no hace mucho a Ovación que "hubo días que volvía de entrenar y tenía ganas de llorar, ¡quedaba `muerta`"!
Pues bien. Como reza un conocido aforismo jurídico, "a confesión de parte, relevo de prueba"; fue la propia sanducera la que, ya campeona mundial, dijo por televisión con gesto serio: "¡Qué pena!"Estaba triste "La reina", aún con la corona puesta; y no era para menos: su rival, la dominicana Maribel Santana, que para la tarjeta de Ovación había ganado el primer round porque llevó a la uruguaya a la pelea corta y ahí metió los golpes más netos, no salió del rincón -donde quedó sentada, mientras le ponían una bolsa de hielo sobre la parte superior de su brazo derecho- para el segundo asalto y así decretó por KOT, lo que vino a ser más su derrota que el triunfo de la sanducera.
"Fue una pena, al final del primer round ni me imaginé lo que pasó después, yo me preparé para los 10 rounds y se terminó todo cuando recién empezaba la pelea", casi balbuceó la sanducera, que hasta intentó -sin motivos, pues no tenía culpa de nada- excusarse con los espectadores que concurrieron a la Arena Roberto Durán de Panamá, diciendo: "Espero volver y brindarles la pelea que querían ver los panameños".
¿Qué pasó? A miles de kilómetros de distancia, es imposible -y hasta configuraría un atrevimiento- saberlo y/o determinarlo a ciencia cierta.
Ese final tan prematuro como insípido e inesperado, se produjo aparentemente por un problema muscular de Santana; pero todo ocurrió de una manera tal que, lamentablemente, no escapa a cualquier conjetura que pueda y quiera hacerse, y peor aún: ni al manto de la sospecha.
Es que, además, no es la primera vez que pasa algo similar con "La reina"; y eso aumenta el descrédito. No por el título que ganó Comunales. Que es histórico; y "de verdad". Sino porque es campeona mundial, la primera uruguaya y/uruguayo que conquista tamaño título y, en vez de llorar de alegría, estuvo a un tris de hacerlo, mientras decía con resignación: "¡Qué pena!"
El fantasma de la reincidencia
En la breve trayectoria de Cecilia Comunales hay antecedentes similares a lo sucedido el pasado viernes.
El 18 de junio de 2009 llegó invicta en 4 peleas al Palacio "Cr. Gastón Güelfi" y se frustró su gran ilusión de debutar en el templo del boxeo uruguayo: en sólo 22 segundos le ganó por KOT a la argentina Lorena Paola de Mello.
El 11 de noviembre del mismo año, volvió para intentar saldar la cuenta que tenía pendiente, consigo misma, fundamentalmente; se midió con la debutante brasileña Elizabethe Bastos y volvió a ganar, por KO esta vez, ¡a los 22 segundos del primer asalto de nuevo!
En esa ocasión, incluso, apenas bajó del ring se quebró y lloró, en una forma por demás sincera.
Es, pues, reincidente; pero el problema está en las rivales, no en ella.
¡Qué pena!; por Cecilia Comunales que, al fin de cuentas, como todo pugilista, es la que no sólo soñó, sino que sufrió diariamente durante mucho tiempo, porque es como sentencia siempre Humberto Schiavone -con esa sabiduría agreste que sólo tienen los que saben qué se siente "cuando te sacan el banquito", como lo patentó el inefable "Ringo" Bonavena- al recordar las épocas en que entrenaba en el gimnasio de la Fedración Argentina de Boxeo: "¡A veces cobraba más entresemana que los sábados en las peleas!"
Es más, ella misma le contó no hace mucho a Ovación que "hubo días que volvía de entrenar y tenía ganas de llorar, ¡quedaba `muerta`"!
Pues bien. Como reza un conocido aforismo jurídico, "a confesión de parte, relevo de prueba"; fue la propia sanducera la que, ya campeona mundial, dijo por televisión con gesto serio: "¡Qué pena!"Estaba triste "La reina", aún con la corona puesta; y no era para menos: su rival, la dominicana Maribel Santana, que para la tarjeta de Ovación había ganado el primer round porque llevó a la uruguaya a la pelea corta y ahí metió los golpes más netos, no salió del rincón -donde quedó sentada, mientras le ponían una bolsa de hielo sobre la parte superior de su brazo derecho- para el segundo asalto y así decretó por KOT, lo que vino a ser más su derrota que el triunfo de la sanducera.
"Fue una pena, al final del primer round ni me imaginé lo que pasó después, yo me preparé para los 10 rounds y se terminó todo cuando recién empezaba la pelea", casi balbuceó la sanducera, que hasta intentó -sin motivos, pues no tenía culpa de nada- excusarse con los espectadores que concurrieron a la Arena Roberto Durán de Panamá, diciendo: "Espero volver y brindarles la pelea que querían ver los panameños".
¿Qué pasó? A miles de kilómetros de distancia, es imposible -y hasta configuraría un atrevimiento- saberlo y/o determinarlo a ciencia cierta.
Ese final tan prematuro como insípido e inesperado, se produjo aparentemente por un problema muscular de Santana; pero todo ocurrió de una manera tal que, lamentablemente, no escapa a cualquier conjetura que pueda y quiera hacerse, y peor aún: ni al manto de la sospecha.
Es que, además, no es la primera vez que pasa algo similar con "La reina"; y eso aumenta el descrédito. No por el título que ganó Comunales. Que es histórico; y "de verdad". Sino porque es campeona mundial, la primera uruguaya y/uruguayo que conquista tamaño título y, en vez de llorar de alegría, estuvo a un tris de hacerlo, mientras decía con resignación: "¡Qué pena!"
El fantasma de la reincidencia
En la breve trayectoria de Cecilia Comunales hay antecedentes similares a lo sucedido el pasado viernes.
El 18 de junio de 2009 llegó invicta en 4 peleas al Palacio "Cr. Gastón Güelfi" y se frustró su gran ilusión de debutar en el templo del boxeo uruguayo: en sólo 22 segundos le ganó por KOT a la argentina Lorena Paola de Mello.
El 11 de noviembre del mismo año, volvió para intentar saldar la cuenta que tenía pendiente, consigo misma, fundamentalmente; se midió con la debutante brasileña Elizabethe Bastos y volvió a ganar, por KO esta vez, ¡a los 22 segundos del primer asalto de nuevo!
En esa ocasión, incluso, apenas bajó del ring se quebró y lloró, en una forma por demás sincera.
Es, pues, reincidente; pero el problema está en las rivales, no en ella.