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Honoris Causa a Morris Tidball-Binz, impulsor de la Acción forense humanitaria

 La Universidad de la República (Udelar) entregó el título de Doctor Honoris Causa a Morris Tidball-Binz, Relator Especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias. En el acto, realizado en el Paraninfo de la Universidad el 28 de noviembre, el rector Rodrigo Arim señaló que Tidball representa la aplicación del conocimiento avanzado a la resolución de problemas «dolorosos, complejos y relevantes para nuestra sociedad».

Entrega del título de Doctor Honoris Causa de la Udelar a Morris Tidball-Binz. Foto: Richard Paiva-UCUR.
La propuesta para esta distinción fue presentada por Hugo Rodríguez Almada, profesor titular del Departamento de Medicina legal y ciencias forenses de la Facultad de Medicina; Álvaro Rico, profesor titular del Área de Estudios interdisciplinarios de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, y Miguel Martínez, decano de la Facultad de Medicina. Tidball-Binz (Viña del Mar, Chile, 1957) es médico especializado en ciencias forenses, derechos humanos y acción humanitaria. Como experto en estas materias ha contribuido al desarrollo y al uso mundial de la ciencia forense para investigar y documentar ejecuciones, torturas, desapariciones forzadas y condiciones de detención, así como a la acción humanitaria en conflictos armados y catástrofes naturales. 

«Al servicio del bienestar colectivo»

En el acto de entrega, el rector Arim explicó que en la Udelar el título de Doctor Honoris Causa se reserva a personas que hayan hecho una contribución significativa a la vida académica, cultural o a la defensa de los derechos humanos, y que la institución «es particularmente cuidadosa» al analizar los méritos de la personas que son postuladas. En el caso de Tidball, tanto la Comisión encargada de evaluar los antecedentes de los postulados como el Consejo Directivo Central aprobaron la propuesta unánimemente, «con mucha celeridad y a la vez entusiasmo», expresó.

Agregó que «en nuestra universidad pública, autónoma y cogobernada, donde los derechos humanos son un eje articulador de sus prioridades en el funcionamiento cotidiano», esta unanimidad emerge con claridad porque Tidball representa «la aplicación del conocimiento avanzado a la resolución de problemas tan dolorosos, complejos y relevantes para nuestra sociedad como los que están vinculados a los derechos humanos», no solo relacionados a nuestra historia de violación de los derechos humanos en la dictadura sino a otras áreas de la actividad forense. 

«Eso para nosotros tiene un valor muy relevante, esta es una universidad que intenta que el conocimiento avanzado esté al servicio del bienestar colectivo y este bienestar también se apoya en conocer la verdad», afirmó Arim. Desde esa reivindicación de lo universitario de cara a la sociedad, «los aportes de Tidball son particularmente destacables y es un honor para nuestra universidad la entrega de este título», indicó. 

Por su parte, Rodríguez afirmó que en el caso de Tidball «resulta impresionante conocer su peripecia personal y profesional, su aporte teórico y práctico a la medicina forense y a la Acción forense humanitaria, en definitiva, a la misión de aliviar y ayudar a sobrellevar el sufrimiento concreto de personas, familias y comunidades». Agregó que «si se lo midiera por su vocación por dar respuesta a los problemas de interés general y por encarnar la conjunción del alto nivel profesional con igual grado de compromiso con la gente y su bienestar, diría que es un hijo dilecto de esta Universidad de la República».

Rodríguez repasó algunos hitos de la larga y fecunda trayectoria de Tidball: se graduó como médico en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata en 1989 y posteriormente se especializó en Medicina legal y forense. Siendo estudiante, trabajó con la organización Abuelas de Plaza de Mayo en la creación de la primera base de datos genéticos para localizar a víctimas de desapariciones forzadas y a sus familiares, la que ha permitido a la fecha recuperar a 130 nietos y nietas. 

En 1984 fue cofundador del Equipo Argentino de Antropología Forense y fue su primer director, responsabilidad que mantuvo hasta 1990. «La fundación de esta organización fue un acto de creatividad y coraje, dadas las singulares circunstancias políticas que atravesaba Argentina», señaló Rodríguez. Desde 1990 y hasta 2003, dirigió programas regionales y globales de derechos humanos para Amnistía Internacional, el Instituto Interamericano de Derechos Humanos y el Servicio Internacional de Derechos Humanos entre otros. Hasta 2020 trabajó para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), donde ayudó a establecer y fue el primer director de la Unidad Forense. 

Duelo, alivio y dignidad

En su gestión en el CICR, Tidball marcó un verdadero hito para la medicina legal global, expresó Rodríguez, en su esfuerzo por «instalar en la agenda el necesario diálogo entre el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos y la ciencia forense». Actualmente es Relator Especial de la Naciones Unidas para Ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, y en sus planes desde ese rol «incluye fuertemente cuestiones que mucho nos atañen, como las muertes bajo custodia y la perspectiva de género en los homicidios», agregó.

Además, Tindball participó en la elaboración de normativas internacionales como el Protocolo de Estambul y la revisión del Protocolo de Minnesota para la documentación de la tortura y de las muertes potencialmente ilícitas, respectivamente, así como la Guía del CICR sobre la investigación de las muertes bajo custodia. Ha actuado como perito y asesor técnico para tribunales y comisiones de investigación internacionales, regionales y nacionales y ha aportado al desarrollo de capacidades en decenas de países de todas las regiones. 

Rodríguez destacó muy especialmente que en el último quinquenio Tidball fue una figura clave para el desarrollo de un nuevo campo de conocimiento y acción, «tal vez la principal innovación en la medicina legal y la ciencia forense en muchas décadas»: la Acción forense humanitaria. Este nuevo campo permite sistematizar experiencias tan diversas como la gestión de cadáveres y personas fallecidas por la epidemia de la fiebre de Ébola o el trabajo con personas migrantes ilegales víctimas de naufragios en el mar Mediterráneo, con víctimas de la migración masiva en Centroamérica o de tsunamis, terremotos, deslaves, así como el trabajo en la búsqueda, exhumación e identificación de enterramientos en diversos paíse y la investigación de muertes bajo custodia en cárceles, explicó.

Todo este trabajo «encierra larguísimos sufrimientos, cientos de miles de cadáveres que recuperaron su dignidad, cientos de miles de familias y comunidades aliviadas que pudieron cerrar sus duelos y acercarse a su propia historia», señaló. Entre otros ejemplos destacó el trabajo dirigido por Tidball para identificar soldados argentinos caídos en la Guerra de las Malvinas, luego de 40 años, y en las fosas comunes múltiples del franquismo en España, donde tres generaciones durante 70 años «vivieron y murieron pisando tierras que escondían los esqueletos de sus familiares». La Acción forense humanitaria «no es solo una grifa», sino «una creación teórica fuertemente enlazada con la práctica que pone a la ciencia forense de cara a los más nobles fines humanitarios», afirmó.

Rodríguez agregó que Tidball «es de los que ponen la piel detrás de los proyectos y de las misiones», tanto en una epidemia mortífera como en un desastre natural o un conflicto armado. Finalmente destacó su «espíritu profesional, intelectual y moral» y aseguró que su calificada y abnegada actuación ha significado «un gran aporte a la paz y los derechos humanos que justifica ampliamente el máximo reconocimiento de la Universidad de la República».

Valor y contribución en defensa de los derechos humanos

Tidball agradeció el título entregado «de parte de esta querida universidad». Celebró el reconocimiento que esta distinción conlleva «al valor y la contribución de la medicina legal y ciencia forense actuales para la causa humanitaria y de los derechos humanos». Hizo extensivo el reconocimiento a todas las personas que en Uruguay, Argentina y otros países de América Latina han contribuido a que estas disciplinas se reconozcan y se utilicen hoy como un herramienta consagrada y necesaria para la protección, la defensa y la promoción de los derechos humanos y la acción humanitaria en todo el mundo. También para el desarrollo y fortalecimiento de normativas, instrumentos y prácticas del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho humanitario, planteó.

Tidball afirmó que su contribución a la creación del Equipo Argentino de Antropología Forense y otras que motivaron el otorgamiento de este título honorífico no hubieran sido posibles sin el aporte fundamental de un gran número de personas, maestros, colegas, compañeros en acciones por los derechos humanos. Destacó muy específicamente «el carácter visionario, el rol pionero y la inspiración y guía brindada por los familiares de personas desaparecidas», en particular la Abuelas de Plaza de Mayo, quienes tuvieron la idea de utilizar las ciencias forenses para ayudar a encontrar a sus nietos y nietas, e hijas e hijos detenidos desaparecidos. Ellas tuvieron la iniciativa de recorrer el mundo para encontrar e invitar a Argentina a destacados referentes en estas materias, señaló, e hicieron posible la aplicación integral por primera vez en la historia de estas ciencias a la investigación de casos de desaparición forzada, lo que permitió identificar restos y recuperar niños entregados a otras familias cuando sus padres fueron detenidos desaparecidos.

El primer caso de una niña hallada por medio de técnicas de identificación genética en 1984 y recuperada por su abuela, sentó un precedente a nivel de la jurisprudencia argentina y mundial, y condujo a la creación de un banco de datos genéticos para apoyar la búsqueda de los faltantes: «todo en una época en que la medicina legal y la ciencia forenses se encontraban en las antípodas del movimiento de derechos humanos en nuestra región». Sin la organización de Abuelas tampoco habría existido el Equipo Argentino de Antropología Forense, agregó. Estos logros y la experiencia ganada, junto con un corpus creciente de conocimiento científico derivado de estas prácticas, sirvieron como base y modelo para la creación en 2004 de la Unidad Forense del CICR, señaló.

Explicó que la Acción forense humanitaria es una nueva especialidad que combina las disciplinas forenses, entre otras, para asistir a labores humanitarias en todo el mundo, incluyendo la recuperación e identificación de víctimas de conflictos armados y catástrofes. Respecto al Protocolo de Minnesota, que él contribuyó a revisar, señaló que actualmente se considera la pauta de referencia para la investigación de toda muerte potencialmente ilícita y que junto con el Protocolo de Estambul, constituye una herramienta que permea cada vez más la normativa internacional sobre derechos humanos. Además, la jurisprudencia internacional ha considerado a las ciencias forenses «como indispensables para el cumplimiento de las obligaciones de los Estados de investigar, reparar y prevenir violaciones graves de derechos humanos». Sin embargo, resta mucho por hacer para que se cumplan efectivamente estas obligaciones, lamentó. 

Tidball entiende que es necesario consolidar lo mucho que se ha logrado hasta ahora en materia de investigación y prevención de violaciones graves de derechos humanos, incluyendo la investigación, docencia y prácticas forenses necesarias para responder a nuevos desafíos. Como ejemplo de esto destacó el trabajo del profesor Rodríguez y su equipo en el Departamento de Medicina legal y ciencias forenses de la Facultad de Medicina. 

Finalmente, dijo aceptar la distinción de la Udelar «con gran humildad y como un solemne mandato para seguir luchando juntos y redoblar esfuerzos, incluyendo mediante labores académicas, de investigación y proyección social para la difusión, el desarrollo continuo y la puesta en práctica de la medicina legal y las ciencias forenses a favor de la verdad, la justicia, reparación y garantías de no repetición de violaciones de derechos humanos y para la acción humanitaria».

©Unidad de Comunicación de la Universidad de la República

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