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jueves, 23 de diciembre de 2021

Con trabajo decente y un modelo sostenible, la acuicultura podría alimentar al mundo

 Las lecciones de la pandemia de COVID-19 deberían fomentar las reformas hacia un sector de la acuicultura más sostenible y resistente, así como los sistemas alimentarios en general.


Aprovechar el potencial de la acuicultura para contribuir eficazmente a la alimentación de la creciente población mundial en las próximas décadas requerirá esfuerzos concertados para promover empresas sostenibles y trabajo decente para su mano de obra.

Estas son algunas de las principales conclusiones de la Reunión técnica sobre el futuro del trabajo en la acuicultura en el contexto de la economía rural  (13-17 de diciembre de 2021) que reunió a representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores en la OIT para debatir los desafíos y las oportunidades del trabajo decente en el sector de la acuicultura.

En las últimas décadas, la acuicultura ha contribuido de forma importante a reducir la pobreza y el hambre en muchas comunidades rurales empobrecidas. En la actualidad sigue siendo una importante fuente de medios de vida y alimentos para muchos trabajadores rurales. Al menos 20,5 millones de personas trabajan en la producción acuícola primaria. Muchas más participan en la cadena de suministro de la acuicultura.

Con el crecimiento de la población mundial y las presiones medioambientales, la acuicultura tiene potencial para afrontar de forma sostenible los retos de la seguridad alimentaria y nutricional. En varios países en desarrollo también se aprecia cada vez más su papel en el desarrollo empresarial, la creación de empleo y la diversificación de los medios de vida, especialmente para los pobres de las zonas rurales.

Con el fin de promover la sostenibilidad y el crecimiento del sector de la acuicultura y aprovechar su potencial para promover el desarrollo sostenible, el crecimiento inclusivo y el trabajo decente, es necesario centrarse más en abordar los retos laborales y de empleo que afronta el sector.

"Si queremos garantizar que el sector de la acuicultura contribuya al crecimiento inclusivo y a las oportunidades de trabajo decente para un mayor número de mujeres y hombres, debemos crear unas condiciones equitativas y un entorno propicio para la producción sostenible y para que los trabajadores disfruten de sus derechos en el trabajo", afirmó Magnús Magnússon Norɖdahl, presidente de la reunión.

"El crecimiento sostenible e inclusivo de la industria de la acuicultura podría ser más beneficioso para aumentar los ingresos y los medios de vida de muchas comunidades rurales, tanto costeras como del interior, y en este proceso, también contribuir a los esfuerzos de los gobiernos para aliviar la pobreza rural", añadió Fatih Acar, Vicepresidente del grupo gubernamental.

El impacto de la pandemia de COVID-19  se ha dejado sentir tanto en las empresas como en los trabajadores del sector. Los trabajadores, especialmente los de la transformación, han corrido un mayor riesgo de exposición al virus, debido a las largas jornadas de trabajo en espacios reducidos y a las bajas temperaturas. Las empresas han tenido dificultades para seguir siendo viables, lo que se ha reflejado en la reducción de la jornada laboral o en los despidos, lo que ha repercutido en los medios de subsistencia de los trabajadores y sus familias. Las lecciones aprendidas de la crisis deberían fomentar las reformas hacia una acuicultura y unos sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes en general.

"La actual pandemia ha exacerbado la falta de trabajo decente en el sector. Pero muchos de estos déficits ya existían mucho antes de su estallido", afirmó Krisjan Bragason, Vicepresidente del Grupo de los Trabajadores. "El diálogo social, basado en el respeto de la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva, es la clave para encontrar soluciones que funcionen para todos".

"Deben crearse marcos políticos coherentes que se centren en el desarrollo sostenible de las empresas y en la mejora de la productividad, en la promoción de mercados laborales inclusivos, en el desarrollo de competencias y en mecanismos adecuados de diálogo social que impliquen a las federaciones de empresarios. Todos estos elementos impulsarán y permitirán el futuro crecimiento del sector", afirmó el vicepresidente del Grupo de Empresarios, Henrik Munthe.

En la reunión se adoptaron conclusiones que ayudarán a los gobiernos, los trabajadores y los empleadores a tomar medidas para aprovechar el potencial del sector para apoyar el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y nutricional y asegurando que nadie se quede atrás.
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