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Declaración de la Junta Departamental de Montevideo contra la violencia en el deporte

La Junta Departamental de Montevideo hizo suya la Declaración contra la Violencia en el Deporte emitida por la Comisión de Turismo y Deporte del Cuerpo, y resolvió dar amplia difusión a dicha declaración.

DECLARACIÓN CONTRA LA VIOLENCIA EN EL DEPORTE

La Comisión de Turismo y Deporte de la Junta Departamental de Montevideo, en su sesión ordinaria del día 23 de junio de 2015, ante los diversos hechos de violencia acaecidos en espectáculos de índole deportiva, como el lamentablemente acaecido el pasado domingo 14 de junio en ocasión de disputarse la semifinal/final del Campeonato Uruguayo de Fútbol entre Nacional y Peñarol, declara: 
El deporte, tanto en su práctica como en su expectación, ha sido desarrollado a lo largo de la historia como una actividad social que propende al entendimiento pacífico y al sano relacionamiento entre los miembros de una colectividad, reconociendo amablemente el mérito al logro y al esfuerzo deportivo. 
Para ello, aporta valores como el respeto a las personas y a las normas, el juego limpio, la tolerancia, la autodisciplina y el compañerismo, entre tantos otros. 
Penosamente para quienes buscan alimentar una sociedad sana, se han venido registrando comportamientos antisociales que destacan por su violencia, sea entre quienes practican deportes como entre quienes los disfrutan como espectadores.
En el entendido de que todos los actores sociales institucionalizados o no, cumplen un rol crucial en la resolución de la problemática planteada, esta comisión expresa su total rechazo a cualquier manifestación violenta, física o psicológica, en ocasión de celebrarse un evento deportivo. 
En tal sentido, llama a todos los integrantes de nuestra sociedad a la reflexión sobre su papel en la consecución de la espiral de violencia y en la reproducción de la misma, entendiendo que tal comportamiento no debe considerarse como aislado sino como emergente de procesos psicosociales en los que no solo participa el ejecutor de la agresión. 
De igual modo, llama a profundizar la planificación de los esfuerzos institucionales públicos y privados, y a la asignación de los recursos necesarios, con miras a la concientización y modificación de aquellos comportamientos individuales y organizacionales, que incitan e incentivan la violencia en el deporte. 
Por último, es necesario señalar enfáticamente que una solución integral y orgánica a esta acuciante y compleja realidad, no puede dejar de lado el instrumento disciplinario ni restringirlo a lo económico. Esta intención debe traducirse en medidas eficaces, drásticas y proporcionales a las adoptadas en otra clase de espectáculos públicos, en especial en lo que hace a la suspensión de eventos, a fin de emitir un mensaje coherente y sólido de intolerancia a la violencia que rija y guíe el accionar colectivo.

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