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Doscientos cincuenta y cinco historias fueron presentados en el segundo concurso de "Cero Falta" de niños y niñas, organizado por el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), quienes narraron sus experiencias de asistencia  a diario a la escuela, sin importar la distancia que deben atravesar o las dificultades económicas de sus familias, que se esmeran para asegurar la educación de sus hijos.


En esta oportunidad, fueron premiados tres niños y dos escuelas. Los escolares relataron sus rutinas y su trabajo cotidiano, que les permitió transformarse en niños Cero Falta.

El Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL) y UNICEF entregaron los premios del Segundo Concurso Historias Cero Falta, que destacó la asistencia durante todo el año de tres niños, una escuela y una clase.

Durante el encuentro, fueron proyectadas las tres historias de los niños que obtuvieron la distinción por no haber faltado ni una sola vez durante el año a su escuela.

Doscientos cincuenta y cinco relatos fueron presentados al concurso, de los cuales fueron elegidas, en la categoría “Niños”, la de Florencia Tatiana Acevedo, de la Escuela Nº 232 de Solymar, Canelones, la Estéfany Vázquez, de la Escuela N° 46 de Cuchilla de Olmos, departamento de Treinta y Tres y la de Agustín Santos, de la Escuela Nº 34 del barrio Peñarol, de Montevideo.

La categoría “Escuela” premió la historia de la Escuela N° 9 de tiempo completo “Blanca E. Pons”; mientras que en la categoría “Clase”, el jurado reconoció a la Escuela Nº 18 de Merinos, departamento de Río Negro.

Los premiados recibieron dispositivos tecnológicos de ANTEL para la escuela y los niños –dependiendo de la categoría- dos días de vacaciones para una clase de la escuela en la Colonia de Vacaciones de UTE-ANTEL de Minas, o, en su defecto, para la familia del niño o niña premiado, kits de UNICEF, con útiles escolares y el madrinazgo de ANTEL para las escuelas, que responderá a las necesidades que puedan surgir en el centro educativo y que se acordarán entre la empresa de telecomunicaciones y la escuela.

HISTORIAS DE VIDA

Estéfany Vázquez es alumna de la Escuela N° 46 de Cuchilla de Olmos, departamento de Treinta y Tres y todos los días recorre 7 kilómetros a caballo, junto a su hermano Leandro, para ir a aprender. En sus propias palabras: “vivo en el medio de la nada”.

Demoran una hora en llegar y atraviesan cuatro campos. Estéfany narra que, junto a su hermano, hacen todo juntos y que, en el trayecto, se cuentan chistes el uno al otro. “Cuando nos enteramos que Estéfany había ganado, nos emocionamos mucho”, confesó su hermano.

Su maestra Milena Martirena opina que “la escuela nos brinda oportunidades de poder compartir, salir, pasear e interactuar a través de las ceibalitas. La fortaleza de la escuela rural es que todo esto es un aula viva, todo se aprovecha para trabajar”.

Agustín Santos, de la Escuela Nº 34 del barrio Peñarol, de Montevideo, se levanta a las 6 y media todos los días cuando su mamá, Estela, lo despierta con el desayuno. Su maestra Carolina Núñez destaca que desde el primer día, vio algo especial en Agustín: “ponía mucho empeño, a pesar de las dificultades y todo lo hacía de la misma forma. Atrás de él, solo está su madre, siempre presente”.

En ese contexto, la madre relató que aunque cuando llueve mucho suele decirle a su hijo que no concurra a la escuela, este se enoja y le insiste para que lo lleve, por lo que ella termina cediendo a su pedido. “Dice que tiene que ir, porque si no le ponen la falta”, explicó.

“Es el ejemplo del se puede y un reconocimiento al esfuerzo de la mamá durante todos los días, a pesar de las carencias”, expresó su maestra.

“Voy a ser Cero Falta en cuarto, quinto y sexto año”, piensa Agustín.

Florencia Tatiana Acevedo, de la Escuela Nº 232 de Solymar, Canelones, es la encargada de despertar a sus hermanos durante la mañana, “porque no se levantan nunca”.

La mamá, que se llama Ana y vive de la pesca junto a su familia, siempre les dice que su única obligación es ir a la escuela. “Yo no estudié nada y me pasé una vida yendo y viniendo, porque me piden estudios y no tengo”.

El día que le anunciaron que había ganado el premio, también coincidió con la colocación de luz eléctrica en su casa. Fue un día especial y, por ello, su madre fue especialmente a la escuela para contarle ambas novedades. Tatiana recordó que en la escuela nadie le creía que no hubiera faltado ni una vez en todo el año. “Mamá me dijo que esto me va a ayudar en el futuro, porque me pongo una meta y la alcanzo”, reflexionó.

EL COMPROMISO DE ESTAR

El Director General del CEIP, Maestro Héctor Florit, explicó que el objetivo principal de este concurso es “reivindicar lo que decía Varela de la obligatoriedad de la educación, de ir a la escuela todos los días”.

“Nadie aprende si un día va a la escuela y otro no está. Ese mal enorme para el niño nos afecta a todos como sociedad cuando sucede. Desde el 2010 empezamos a trabajar en esta idea de asegurarnos que no hay nada más importante para un niño que estar en la escuela con los otros niños. Este concurso quiere gritar muy fuerte, para no distraer la responsabilidad primera de los niños que es estar en la escuela y ese tiene que ser el desvelo de nosotros todos los días”, valoró.

En este sentido, Florit afirmó que el compromiso debe ser total: “Cuando un niño en el horario de la clase no está allí, eso debe conmovernos a todos. No puede haber un solo niño que no cumpla con esa responsabilidad. Cada uno de nosotros tiene un deber para hacer que esto sea posible”.

La Presidenta de ANTEL, Ingeniera Carolina Cosse, manifestó que la emociona “ir a cualquier rincón del país y encontrar la posibilidad y la oportunidad. La tecnología es para aprender a usarla y trabajar mejor. Hay que ir a la escuela y al liceo. Nunca se termina de aprender. Por eso es importante que ANTEL esté al lado de Primaria. Estamos poniendo en las escuelas la misma calidad de fibra óptica que en los hogares”.

Paolo Mefalopolus, Representante de UNICEF en Uruguay, afirmó que “para UNICEF es muy importante la asistencia a la escuela, sobre todo en los primeros tramos de la educación. Ir a la escuela no solo tiene que ser un deber y un derecho sino también un divertimento. El aprendizaje no se acaba cuando termina la escuela, seguimos aprendiendo toda la vida”.

Con respecto al concurso, valoró la importancia de difundir el esfuerzo de los niños que asisten a la escuela a diario, ya que hay que “reconocer y conocer estas historias, poniendo a la educación en el lugar central que debe tener para todos los niños y la sociedad”.
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