Faltaban siete minutes y medio en el Staples Center de Los Angeles para que finalizara el partido y los Lakers perdían por un contundente 103-81 a manos de Oklahoma City Thunder. El equipo angelino se encaminaba a una nueva derrota y uno de sus más fervientes seguidores, cansado de despedir últimamente a sus jugadores vencidos, dijo basta.
El actor Jack Nicholson, ocupando su habitual asiento de primerísima fila ubicado al lado del banco visitante, se paró y se fue. Y no fue el único, porque a su lado estaba otro actor, Adam Sandler, quien siguió sus pasos.
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