La asociación que los gremios de docentes hicieron del presidente José Mujica con un árbol de quinotos y del vicepresidente Danilo Astori con un limonero desbordó la paciencia del gobierno. En el Poder Ejecutivo están molestos con la última ofensiva radical de los sindicatos de la enseñanza que realizaron cuatro días de paro en las últimas dos semanas de junio. Las medidas afectaron el cierre del primer semestre de clases en los liceos y centros UTU. Además, cinco dirigentes de la Federación Nacional de Profesores (Fenapes) instrumentaron durante diez días una huelga de hambre, considerada por las autoridades como una “medida desproporcionada”.
El gobierno pide coherencia a los sindicatos docentes. “Ha habido un reclamo de los trabajadores públicos sobre el tema de la negociación colectiva. Sin embargo, he visto reiteradamente reclamarle al presidente que no los recibe (...) Tiene que haber más coherencia en privilegiar los ámbitos que están permitidos. Se llegará a acuerdo o no se llegará pero para eso están (los consejos de salarios)”, dijo a El Observador el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta.
“Por un lado se presentó una queja en la OIT y por otro lado los ámbitos de negociación no se jerarquizan”, se quejó el ministro.
Una fuente cercana a Mujica dijo a El Observador que “la huelga de hambre como primera medida es algo muy fuerte que no se esperaba”.
Los paros de profesores hicieron perder en lo que va del año cinco días de clase a los 234.655 estudiantes de Secundaria. Los 76.671 alumnos de Montevideo perdieron nueve días de estudios.
En las semanas previas del ingreso al Parlamento de la Rendición de Cuentas el gobierno comenzó a analizar distintas alternativas y a negociar con los profesores de manera directa a través de ministros y dirigentes del Frente Amplio (FA) para buscar la salida al conflicto. Pero la amenaza por nuevas medidas continúa.
El conflicto sigue
El acuerdo parecía cerca el viernes, cuando el Consejo Directivo Central y delegados sindicales, tanto del PIT-CNT como de Fenapes, firmaron un documento que incluía un adelanto de incremento salarial para los docentes a cambio de una cláusula de paz.
Sin embargo, los docentes continúan en la línea dura. La Asamblea General de Delegados (AGD) de Fenapes rechazó el domingo ese texto por considerar que el aumento de 3,34 % es insuficiente. Además liberó a sus 51 filiales a tomar las medidas que crean convenientes mientras los legisladores discutan la asignación presupuestal durante los próximos tres meses.
En Montevideo ya hay paros zonales previstos para el 25 y 26 de julio, y el 1 y 2 de agosto. “Los limones son para Astori, vos sacá tus conclusiones”, dijo a El Observador el presidente del sindicato de profesores de Montevideo (ADES), Emiliano Mandacen, al ser consultado por los árboles que la Fenapes dejó el miércoles en la puerta de la Torre Ejecutiva. “Para Mujica le trajimos quinotos y a (Fernando) Lorenzo mandarinos”, agregó Mandacen entre risas.
Además de los paros en la capital, la AGD de Fenapes volvió a considerar la posibilidad de llevar adelante un paro general por tiempo indeterminado.
Como forma de bajar el nivel de conflictividad, el Codicen informó la semana pasada a los sindicalistas que pedirá para la Rendición de Cuentas US$ 136 millones; de ese dinero US$ 36 millones serán para lograr el adelanto de 1,24% para sueldos que estaba previsto a principios de 2014. Ese incremento en la práctica representa alrededor de $150 para cada docente.
Los profesores levantaron el domingo la huelga de hambre pero la lucha por los salarios continúa y, además, los profesores tienen claro que el dinero prometido por el Codicen no está disponible en las arcas del Poder Ejecutivo.
La ANEP pidió en la Rendición de Cuentas siete veces más de lo que el equipo económico del gobierno asignó al organismo para la instancia de refuerzo presupuestal. El Poder Ejecutivo definió un espacio fiscal global de US$ 140 millones. De ese monto, la ANEP tendrá US$ 20 millones.
Sobre los reclamos salariales una fuente de Secundaria afirmó: “Los docentes están reclamando por encima de lo ya acordado. Acá hay un convenio, y eso no se está teniendo presente. Todo lo que se pide es plata extra. Nosotros reconocemos que los salarios son bajos pero también es verdad que el convenio actual fue acordado con los sindicatos”. El informante recordó que el salario básico de un docente en 2005 rondaba los $ 7.000. Un profesor que ingresa hoy al sistema gana unos $ 12.000 por 20 horas.
Las autoridades advierten que los sindicalistas no tienen presente que la crisis europea puede afectar al país. “No hay más plata. Eso tiene que estar claro. Podemos sacar de un lado y poner en otro pero es imposible que aparezca más plata. Disponer de US$ 140 millones en este contexto mundial ya es mucho para un país como el nuestro”, dijo la fuente de Presidencia. El martes el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, advirtió a los sindicatos que el adelanto salarial planteado por el Codicen representaría el “colapso fiscal” de Uruguay.