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El corazón de Lida no late como debería. La sangre no le circula bien y tiene riesgo de sufrir un infarto cerebral. Cardiólogos del Hospital de Clínicas la eligieron para realizar por primera vez en Uruguay el cierre de la orejuela izquierda.
El corazón tiene cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos. En el latido cardíaco, laten primero las dos mitades superiores -aurículas- y después las inferiores, los ventrículos.
En algunas personas, principalmente de edad avanzada, las aurículas no laten al unísono sino que están fibriladas. "¿Qué significa fibriladas? Que todos los haces musculares se contraen de forma asincrónica, totalmente desordenados", explica Ricardo Lluberas, director de la Cátedra de Cardiología de la Facultad de Medicina.En la antigüedad, dice Lluberas, se decía que a simple vista parecían "una bolsa de gusanos". "En la fibrilación auricular no hay sístole auricular, es decir, contracción. Y al no haber contracción auricular la sangre está mucho más quieta", comenta el especialista.
Dentro de las aurículas, además, hay una zona donde la sangre circula especialmente poco: las orejuelas, una especie de apéndices con forma de triángulo que no cumple ninguna función precisa, según Lluberas. Es allí donde suelen formarse los coágulos.
"Hay una orejuela del lado derecho, pero la que preocupa es la izquierda por un tema muy sencillo: si se forma un coágulo ahí puede pasar al ventrículo izquierdo, entrar en la aorta y de allí va al cerebro".
El 50% de los coágulos que se forman en la aurícula izquierda efectivamente van a la cabeza, adonde provocan infartos cerebrales. Sus consecuencias, la mayoría de las veces, son muerte o invalidez.
Para evitar este riesgo los pacientes con fibrilación auricular reciben medicamentos anticoagulantes.
Eso fue lo que le recetaron a Lida. Pero le hicieron sangrar demasiado. Esa es la contraparte de los anticoagulantes. Si bien "licúan" la sangre para que no se formen coágulos, en algunas personas aumentan el riesgo de sangrados.
Se estima que 20% de los pacientes con este tipo de arritmia tiene condiciones clínicas que impiden la utilización de estos medicamentos.
"Un día escupió sangre", recuerda César, hijo de Lida. Pero no le dio importancia. Al otro día orinó sangre. Entonces sí fueron a la Emergencia del Hospital de Clínicas. Le regularon la dosis de los anticoagulantes pero al tiempo le volvió a pasar lo mismo. En seis meses tuvo ocho ingresos en el hospital.
Su cuadro clínico la ubicó en el primer lugar de la lista de candidatos al cierre percutáneo de orejuela izquierda, una intervención especializada que el próximo 21 de noviembre se realizará por primera vez en Uruguay.
El procedimiento consistirá, literalmente, en cerrar la orejuela. Un dispositivo que ronda el centímetro de espesor será introducido a través del corazón hasta la orejuela izquierda y una vez allí será liberado para bloquearla.
"Es muy sencillo pero al mismo tiempo muy sofisticado. Se ancla en la zona para que no se salga", explica Lluberas.
La intervención será realizada en el Centro Cardiovascular con equipamiento de alta tecnología que, según el especialista, no tiene ningún otro servicio de salud. Técnicos del centro han ido a capacitarse al Hospital Universitario San Carlos de Madrid.
César siente que su familia es "privilegiada" por participar de algo que es "del primer mundo". Lida tiene un poco de miedo. "No soy muy valiente", comenta a sus 71 años.
Lluberas explica que el único riesgo es que el dispositivo se suelte, pero "es prácticamente imposible" que suceda.
La operación, de la que participarán cardiólogos intervencionistas y ecocardiografistas especializados, no durará más de una hora y media.
Lo complejo, cuenta el catedrático, no es la colocación del dispositivo sino llegar hasta la orejuela (ver infografía). Para esto los médicos no abrirán el corazón -técnicamente no es una cirugía- sino que realizarán una punción a la altura de la ingle.
Por allí introducirán un catéter por donde pasarán el dispositivo, recubierto por una vaina. Al llegar al corazón atravesarán la aurícula derecha, pasarán a la izquierda a través del tabique que las separa, ubicarán la orejuela y recién allí liberarán el dispositivo.
Todo el instrumental será manipulado "a distancia" y monitoreado con equipos de radiología y ecocardiografía. La operación será dirigida por el cardiólogo argentino Aníbal Damonte, coordinador del procedimiento. El próximo martes Lida y otro paciente que también será intervenido se someterán a un electrocardiograma donde les estudiarán detalles anatómicos para descartar anormalidades que impidan la operación. Los resultados serán enviado a Damonte, que dará el visto bueno final. El 22 ofrecerá una charla sobre la técnica.
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