La consultora internacional JWT Intelligence emitió un informe en el que alerta sobre la creciente tendencia a la “obesidad digital”. No se trata de tener algún kilo de más o que la ropa no entre; en este caso se hace referencia al exceso de conexión a internet y a dispositivos tecnológicos que nos mantienen conectados con la web.
Actualizar constantemente el muro de Facebook, chequear los mensajes de Twitter o consultar constantemente la casilla –o las casillas- de correo electrónico son algunos de los síntomas de este padecimiento.
“Hay consultas de madres que ven a su hijo encerrado varias horas, incluso robándole descanso a la noche y pegados al monitor. Se angustian y piden una solución para este problema moderno”, expresó el psiquiatra Hugo Marietan, a la web de Clarín. “Es una puja entre el mundo virtual y el real. La máquina hace de refugio de las contrariedades de la vida cotidiana”, agregó.
JWT Intelligence llega a la conclusión en su informe de que es necesario empezar con el “de-teching”, una opción para desintoxicarse. Señala el estudio que 2011 puede ser el año para que comience la desconexión e invita a “preparar la mente para un comienzo más racional y saludable”.
El “de-teching” no tiene como objetivo abandonar la tecnología. Propone dejarlos por un tiempo para luego retomarlos con una mirada más racional. Esto ha generado una tendencia en algunos hoteles en los que no se permite que se ingrese con gadgets digitales.
“Dieta digital”
Otra opción para desenchufarse es la “Dieta Digital”, un libro del periodista estadounidense especializado en tecnología Daniel Sieberg que apunta a las personas sobreconectadas. Como cualquier tratamiento para bajar de peso, cuenta con distintos pasos que se deben cumplir: repensar, reiniciar, reconectar y reactivar.
Para comenzar el tratamiento se debe hacer un diágnóstico para ver el grado de dependencia digital de cada uno. Así, por ejemplo, por cada teléfono celular que se tengan se suman tres puntos y por cada cuenta de correo dos puntos, entre varios ítems. Según la suma se determina el nivel de obesidad digital, indica Clarín.
En el primer punto, “Repensar”, se pide calcular el tiempo que se le dedica a utilizar internet por fuera del trabajo. Al tener esa noción se debe pensar en el tiempo perdido para estar con familiares, amigos –de carne y hueso-, para descansar o hacer actividades físicas.
En “Reiniciar”, Sieberg indica el proceso para desenchufarse, el cual debe ser gradual. Primero puede ser un día del fin de semana y luego todo el fin de semana. En ese tiempo se debe dejar de lado la tecnología para realizar otras actividades.
El tercer paso es “Reconectar”. Sieberg enfatiza que no es una persona “anti tecnología”, sino que su objetivo es reasignar prioridades para poner a la tecnología un par de escalones más abajo. El tiempo razonable que se le debe dedicar a la computadora debe estar entre los 90 minutos y las tres horas.
Para finalizar la dieta se debe cumplir el último paso, “Reactivar”. Teniendo en cuenta que no es posible estar 100% aislado de la tecnología, se trata de incorporar los primeros puntos para volver a posicionarse frente a lo digital.
Sieberg entiende que el “adelgazamiento digital” se logra cuando el relacionamiento con la tecnología y con las personas sea natural. Para recibir el alta el “paciente” deberá superar la frase: “No tendré miedo a estar desconectado”.
Actualizar constantemente el muro de Facebook, chequear los mensajes de Twitter o consultar constantemente la casilla –o las casillas- de correo electrónico son algunos de los síntomas de este padecimiento.
“Hay consultas de madres que ven a su hijo encerrado varias horas, incluso robándole descanso a la noche y pegados al monitor. Se angustian y piden una solución para este problema moderno”, expresó el psiquiatra Hugo Marietan, a la web de Clarín. “Es una puja entre el mundo virtual y el real. La máquina hace de refugio de las contrariedades de la vida cotidiana”, agregó.
JWT Intelligence llega a la conclusión en su informe de que es necesario empezar con el “de-teching”, una opción para desintoxicarse. Señala el estudio que 2011 puede ser el año para que comience la desconexión e invita a “preparar la mente para un comienzo más racional y saludable”.
El “de-teching” no tiene como objetivo abandonar la tecnología. Propone dejarlos por un tiempo para luego retomarlos con una mirada más racional. Esto ha generado una tendencia en algunos hoteles en los que no se permite que se ingrese con gadgets digitales.
“Dieta digital”
Otra opción para desenchufarse es la “Dieta Digital”, un libro del periodista estadounidense especializado en tecnología Daniel Sieberg que apunta a las personas sobreconectadas. Como cualquier tratamiento para bajar de peso, cuenta con distintos pasos que se deben cumplir: repensar, reiniciar, reconectar y reactivar.
Para comenzar el tratamiento se debe hacer un diágnóstico para ver el grado de dependencia digital de cada uno. Así, por ejemplo, por cada teléfono celular que se tengan se suman tres puntos y por cada cuenta de correo dos puntos, entre varios ítems. Según la suma se determina el nivel de obesidad digital, indica Clarín.
En el primer punto, “Repensar”, se pide calcular el tiempo que se le dedica a utilizar internet por fuera del trabajo. Al tener esa noción se debe pensar en el tiempo perdido para estar con familiares, amigos –de carne y hueso-, para descansar o hacer actividades físicas.
En “Reiniciar”, Sieberg indica el proceso para desenchufarse, el cual debe ser gradual. Primero puede ser un día del fin de semana y luego todo el fin de semana. En ese tiempo se debe dejar de lado la tecnología para realizar otras actividades.
El tercer paso es “Reconectar”. Sieberg enfatiza que no es una persona “anti tecnología”, sino que su objetivo es reasignar prioridades para poner a la tecnología un par de escalones más abajo. El tiempo razonable que se le debe dedicar a la computadora debe estar entre los 90 minutos y las tres horas.
Para finalizar la dieta se debe cumplir el último paso, “Reactivar”. Teniendo en cuenta que no es posible estar 100% aislado de la tecnología, se trata de incorporar los primeros puntos para volver a posicionarse frente a lo digital.
Sieberg entiende que el “adelgazamiento digital” se logra cuando el relacionamiento con la tecnología y con las personas sea natural. Para recibir el alta el “paciente” deberá superar la frase: “No tendré miedo a estar desconectado”.