La selección uruguaya sub 17 perdió la final del Mundial ante su similar de México por 2 a 0, con goles de Briseno y de Casillas, quedando a un paso de coronarse como el mejor de la categoría.
El partido fue parejo, incluso Uruguay dominó por momentos, pero desaprovechó oportunidades muy claras. Tuvo dos pelotas en los palos, otra en la que Elbio Álvarez falló solo. México fue efectivo. Generó sólo unas cinco situaciones de peligro pero le alcanzaron para que dos terminasen en gol.
Uruguay comenzó presionando, controlando a México pero sin complicarlo demasiado. Fue cuando los locales salieron del fondo, cuando los celestes tuvieron sus oportunidades más claras.
Tal vez haya influido en los jugadores, muchachos de no más de 17 años, cuando vieron salir de la cancha a Rodrigo Aguirre inconsciente, luego de chocar cabeza con cabeza con el arquero mexicano.
La más clara de los celestes fue a los 26’, de contragolpe. Tres uruguayos fueron contra dos defensas. Álvarez quedó solo, le quiso pegar de primera, pero le entró mal y el tiro se fue desviado. Esa jugada despertó a los mexicanos. Dos minutos después se salvó Uruguay, y en la siguiente, Briseno encontró una pelota en el área y puso el 1 a 0.
Uruguay fue al frente. Álvarez tuvo otra oportunidad, remató desde afuera del área pero el tiro pegó en el palo. México no se dejó pasar por arriba. Supo manejar la ventaja y tuvo varias ocasiones para hacer el segundo.
En el segundo tiempo Uruguay tuvo su oportunidad, pero otra vez el palo salvó a México. Si la suerte existe, estuvo del lado de México.
La última oportunidad de Uruguay fue a los 68, con un tiro de Pais que sacó el arquero. Después, los mexicanos aguantaron bien. Ya en los descuentos, con todos los uruguayos en la cancha de México buscando el empate, Casillas hizo el segundo para los aztecas, que se coronaron campeones del mundo en su casa, ante 104.000 personas y a 2.000 metros de altura.
Uruguay hizo un gran campeonato. Consiguió un segundo puesto que es más que meritorio. La selección volverá con la cabeza alta.
El partido fue parejo, incluso Uruguay dominó por momentos, pero desaprovechó oportunidades muy claras. Tuvo dos pelotas en los palos, otra en la que Elbio Álvarez falló solo. México fue efectivo. Generó sólo unas cinco situaciones de peligro pero le alcanzaron para que dos terminasen en gol.
Uruguay comenzó presionando, controlando a México pero sin complicarlo demasiado. Fue cuando los locales salieron del fondo, cuando los celestes tuvieron sus oportunidades más claras.
Tal vez haya influido en los jugadores, muchachos de no más de 17 años, cuando vieron salir de la cancha a Rodrigo Aguirre inconsciente, luego de chocar cabeza con cabeza con el arquero mexicano.
La más clara de los celestes fue a los 26’, de contragolpe. Tres uruguayos fueron contra dos defensas. Álvarez quedó solo, le quiso pegar de primera, pero le entró mal y el tiro se fue desviado. Esa jugada despertó a los mexicanos. Dos minutos después se salvó Uruguay, y en la siguiente, Briseno encontró una pelota en el área y puso el 1 a 0.
Uruguay fue al frente. Álvarez tuvo otra oportunidad, remató desde afuera del área pero el tiro pegó en el palo. México no se dejó pasar por arriba. Supo manejar la ventaja y tuvo varias ocasiones para hacer el segundo.
En el segundo tiempo Uruguay tuvo su oportunidad, pero otra vez el palo salvó a México. Si la suerte existe, estuvo del lado de México.
La última oportunidad de Uruguay fue a los 68, con un tiro de Pais que sacó el arquero. Después, los mexicanos aguantaron bien. Ya en los descuentos, con todos los uruguayos en la cancha de México buscando el empate, Casillas hizo el segundo para los aztecas, que se coronaron campeones del mundo en su casa, ante 104.000 personas y a 2.000 metros de altura.
Uruguay hizo un gran campeonato. Consiguió un segundo puesto que es más que meritorio. La selección volverá con la cabeza alta.