Eduardo Bonomi (Interior), Graciela Muslera (Vivienda), Ricardo Ehrlich (Educación) y Luis Almagro (RREE), y Mario Córdoba (director de ASSE) son blanco de los mayores cuestionamientos.
En lo que va de su gestión el presidente José Mujica ya recibió variadas críticas desde adentro y fuera de su grupo político. Pero la mayoría de los reparos, además, están siendo dirigidos a la gestión de los ministerios y organismos a cargo de integrantes del Movimiento de Participación Popular. Es el caso del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, que a pesar de haber llevado adelante políticas más duras que las que ideológicamente priman en el Frente Amplio, sigue siendo cuestionado en toda la temática vinculada a la seguridad. Bonomi no sólo comenzó a aplicar megaoperativos de seguridad en distintos barrios de Montevideo y Canelones en busca de delincuentes sino que además -y en oposición a gran parte de sus compañeros frenteamplistas-, se mostró favorable a que se mantengan los antecedentes de los menores infractores que cometieron delitos graves.
Ese había sido uno de los pedidos más fuertes por parte de la oposición. El ministro es cuestionado por la situación en las cárceles, la seguridad en los centros del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) y en los bancos. A pesar de las críticas, en la interna del Frente Amplio se considera que en el Ministerio del Interior se nota que hay gestión.
Pero Bonomi no es el único criticado. El presidente del directorio de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Mario Córdoba, también integrante del MPP, está bajo la lupa en los últimos tiempos. Tanto es así que desde el Sindicato Médico, mayoritariamente frentista, y la oposición se le pidió la renuncia a su cargo.
Los principales reparos radican en la falta de solución a la emergencia sanitaria, al crecimiento de las listas de espera quirúrgica, y a los problemas de gestión en el Instituto del Cáncer, que llevaron a la pérdida de 800 mil dólares en fármacos por problemas en las heladeras.
ASSE es un servicio autónomo de Salud Pública, cuyo ministro es el socialista, Daniel Olesker. El ministro fue convocado al Parlamento junto al directorio de ASSE para dar explicaciones sobre las irregularidades en el centro. Además, según informó el viernes Córdoba a Últimas Noticias, el directorio de ASSE relevó a 140 funcionarios de la administración anterior, lo que fue cuestionado por legisladores del gobierno.
La ministra de Vivienda emepepista Graciela Muslera tampoco se salvó de las críticas. En la campaña electoral, el hoy presidente Mujica advirtió sobre la necesidad de construir “las 100 mil viviendas que faltan”, decretó una “emergencia habitacional” y puso al Plan Juntos como uno de los buques insignia en ese sentido. Según informó El País, a través de ese plan sólo se terminaron 35 obras.
Y en el primer año de gestión de Muslera, se entregaron 3.252 viviendas, según la Memoria Anual de la cartera entregada al Parlamento.
El ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, es otro de los integrantes del sector del presidente que viene recibiendo golpes en sus distintas tareas. Ya desde su gestión como intendente de Montevideo le llovieron las críticas internas y externas. En especial, por su “flexibilidad” con el sindicato municipal en momentos en que las medidas gremiales dejaban a la ciudad cubierta de basura.
Desde el propio Frente Amplio se le reclamó acción para dominar la situación. Pero en su gestión como ministro también surgieron cuestionamientos. Si bien no lo aludió directamente, el vicepresidente Danilo Astori dijo días atrás que los resultados en materia educativa hasta el momento “han sido muy malos”. El vicepresidente también señaló su postura de que el gobierno debe conducir la educación en base a lo que el país se propone, y que ese hecho debe ser llevado adelante por el Ministerio de Educación. En una entrevista en el programa Claves Políticas de Nuevo Siglo a fines del año pasado, Astori dijo que la cartera debe tener más incidencia en la política de educación, porque si no “reina pero no gobierna”, dijo. Ehrlich tiene poco margen de acción ya que el gobierno de la enseñanza es autónomo y no depende del Ministerio de Educación.
Cancillería
El ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, otro de los pertenecientes al MPP, fue objeto de cuestionamientos de todos los sectores de la oposición por el papel que jugó en la elaboración y defensa del proyecto interpretativo de la ley de Caducidad. Almagro concurrió varias veces al Parlamento a defender la iniciativa antes que el presidente lo desautorizara (ver recuadro). Incluso altos dirigentes como el senador nacionalista Luis Alberto Lacalle llegaron a pedir su renuncia.
Pero otros aspectos de la gestión generaron polémica. Uno de los más notorios fue el reconocimiento del Estado Palestino.
Problemas de gestión
Y desde el resto del Frente Amplio -incluido el MPP- comenzaron a surgir críticas internas que cuestionan la marcha del gobierno. El Partido Socialista consideró que es momento de pasar raya y evaluar los déficit del gobierno en cuanto a la gestión luego de más de un año de mandato. La diputada María Elena Laurnaga señaló que hay aspectos “que se están transformando en un cuello de botella”, y que deberán saldarse en la Rendición de Cuentas.
El diputado emepepista Alvaro Vega también llamó a corregir “las cosas que no se están haciendo bien” en materia de gestión. La visión existente en el FA es que hay rubros en los que el gobierno no ha marcado un rumbo claro.
Desde la Vertiente Artiguista el diputado José Bayardi destacó áreas con “agenda clara” como Economía, Interior y Cancillería, pero dijo que en otras áreas “hay que profundizar y ver cuáles son los problemas de gestión”.
Los legisladores en general reclaman al presidente que haya un “cambio en la comunicación” de las decisiones.