Joseph Blatter fue reelegido como presidente de FIFA

El suizo Joseph Blatter, que cumplirá su cuarto mandato en la FIFA, tras llegar al cargo en 1998 y ser elegido hoy para el período 2011-2015, pasará a la historia del fútbol como el presidente que sobrevivió a todas las guerras internas del organismo.
Blatter ha ido enterrando a todos los que se cruzaban a su paso y que aspiraban a desplazarle del cargo, en una época convulsa, plagada de acusaciones de corrupción en el seno de la FIFA, que en ocasiones afectaron al propio dirigente suizo.
Cuando Blatter termine su último mandato, en 2015, después de 17 años en el cargo, se habrá convertido en el tercer presidente de la FIFA más longevo en el cargo, detrás del francés Jules Rimet, que estuvo 33 (1921-1954) y el brasileño Joao Havelange, que se mantuvo 24 (1974-1998).
En 1998 fue elegido presidente de la FIFA, derrotando al sueco Lennart Johansson, entonces mandatario de la UEFA.
Ya entonces se marcó un objetivo claro, la ´globalización del fútbol´, lo que en plenos preparativos para el Mundial-2002 en Japón y Corea del Sur le llevó a instaurar el principio de rotación de continentes para la designación de las sedes de los Mundiales.
"El fútbol viene de China, de ahí pasó a Egipto y luego a Grecia, antes de llegar a Roma, Francia y, por fin, Inglaterra", declaró el suizo en 2001, justificando su obsesión por internacionalizar lo máximo posible la influencia del balompié.
Por ello, consiguió que en 2010 el Mundial fuera a Sudáfrica y que Brasil, Rusia y Qatar sean los organizadores de los próximos tres torneos.
Entre sus objetivos principales está la conquista del mercado asiático, sobre todo de sus dos grandes potencias -económicas y demográficas- emergentes: China e India.
Pero los años de mandato de Blatter han estado marcados por muchos aspectos sombríos, viéndose salpicado en varias ocasiones por escándalos, los últimos con las votaciones para designar los Mundiales 2018 y 2022, que se llevaron Rusia y Qatar, entre denuncias de corrupción en las votaciones.
También en su elección para este cuarto mandato, Blatter, el eterno superviviente, al que le salpicaron denuncias de irregularidades, supo reponerse y llegar a su reelección como único candidato, cuando el catarí Mohamed Bin Hammam había presentado su candidatura.
Pero el incombustible Blatter sobrevivió una vez más, cuando el catarí fue suspendido por el comité de ética de la FIFA por un presunto caso de corrupción en el que habría intentado comprar votos de los delegados caribeños, lo que hizo que el dirigente asiático se retirara de las elecciones.
Blatter salió indemne de la lucha, como cuando el británico David Yallop escribió un libro titulado ´Cómo han amañado el partido´ en la que acusaba directamente al equipo del suizo de recurrir a prácticas corruptas para garantizar su primera elección en 1998.
En 2002, lo tocó defenderse de un ataque de varios miembros del comité ejecutivo y de su entonces secretario general, Michel Zen-Ruffinen, que le acusaron de irregularidades financieras y de manipular las cuentas de la organización.
Cuatro años más tarde, en 2006, el periodista inglés Andrew Jennings le acusó directamente de otro caso de corrupción en el libro ´Tarjeta roja´, cuya publicación llegó a estar prohibida en Suiza por un tribunal.
Blatter probó varias cosas hasta instalarse en el fútbol. Tras graduarse en Administración de Negocios y Economía en la Facultad de Leyes de la Universidad de Lausana, comenzó su carrera profesional como Jefe de Relaciones Públicas de la Oficina de Turismo del Cantón de Valais, en Suiza.
Posteriormente, en 1964, asumió el puesto de secretario general de la Federación Suiza de Hockey sobre hielo y más tarde se dedicó a las actividades periodísticas y de relaciones públicas en el sector del deporte y la industria privada.
En calidad de director de relaciones públicas y deporte de la empresa de relojes Longines participó en el cronometraje y la organización de los Juegos Olímpicos de 1972 y 1976, incorporándose así a la escena deportiva internacional.
Desde 1975 ha estado trabajando en la FIFA como director técnico (1975-1981) y secretario general (1981-1998), hasta llegar a ser presidente del organismo.
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