De sintaxis y semántica

Al caminar por 18 de Julio al lado de la Marcha del Silencio, el pasado 20 de mayo, noté un grafiti recién pintado en la fachada del Liceo Francés que me impresionó. Decía: "Mujica: con los pobres no transás como con los milicos. No a las razzias en los barrios!".
Deseé que el grafitero hubiera respetado el idioma español y así como reparó en cerrar la frase con un signo de exclamación, también la hubiese inaugurado con un ¡Pero soy un iluso, ya sé, cuando hoy todo el mundo se conforma con cerrar las frases de interrogación, como en Inglaterra. Hasta los publicistas lo hacen todo el tiempo con sus eslóganes de venta, miren la tele. Hay que ser muy macho para abrir las frases exclamatorias con un ¡ o iniciar las preguntas con un ¿Debe ser cool o estar de moda limitarse al signo que cierra la frase ignorando el que la abre. Quizás sea cuestión de ahorro o pereza. En los mensajes de texto la cosa es mucho peor: ¿no vieron que alguien les hace una pregunta y ni siquiera se toma el trabajo de cerrar con el signo de interrogación? Uno tiene que ser lo suficientemente perspicaz y vivo para darse cuenta que la otra persona tiene una inquietud y pretende que le saquen la intriga. Pero sigamos con el tema "razzias sí, razzias no". El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo que los megaoperativos de saturación no son razzias.
En la penúltima no-razzia, la del miércoles, los efectivos policiales saturaron Tres Ombúes, recorrieron 16 manzanas entre las calles Castro y Humboldt. Llevaron, dicen las crónicas, 12 órdenes de allanamiento. Pero se olvidaron de algunas: llegaron a la casa de un policía de la Seccional 8ª de Sayago, el dueño de casa se irritó por la presencia de sus colegas en su hogar y dijo a los medios que llegaron sin ninguna orden judicial, hicieron destrozos en la vivienda y un integrante de la familia fue golpeado. Bonomi dijo que sí había órdenes de la Justicia y prometió investigar.
Que Bonomi no llame razzias a esos ataques con fuerzas de choque, GEO y helicópteros a barrios marginales (llenos de marginales y pobres, claro) parece no tan grave, en último caso. Se puede hablar de una discrepancia semántica, con buena disposición.
Pero también dijo que "el nivel de hacinamiento en las cárceles es aceptable". Ajá. O sea que hay niveles de hacinamiento "aceptables" en algunas cárceles del mundo. También dijo que ahora el sistema carcelario es "más humano". Obviando el disparate, hay que reconocerle méritos al ministro y su cartera: se clausuraron las ignominiosas celdas enlatadas del Penal de Libertad (tuvo que venir un relator de la ONU a tirarnos de la oreja), se trasladaron presos a una cárcel en Cerro Carancho, departamento de Rivera, y los que estaban en Las Latas pasaron a vivir apenitas mejor. Y en cualquier momento se construye en Montevideo una nueva cárcel con capitales públicos y privados, mal que les pese a los comunistas.
Ahora, con algo más de espacio para moverse, los reclusos están en un nivel de hacinamiento "aceptable", parece. Y el sistema es "más humano". Igual, creo, sigue habiendo un problema semántico a solucionar.
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