La Escuela Nº 197 atiende e integra a 120 niños con discapacidad auditiva

La Escuela Nº 197 “Ana Bruzzone de Scarone” del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), que está emplazada en el barrio La Blanqueada, atiende a 120 alumnos con discapacidades auditivas o serios problemas de lenguaje, en una experiencia de fuerte acento inclusivo que apunta a potenciar las capacidades de los niños mediante diversas estrategias que mixturan el aprendizaje con la integración. 

El centro, que funciona entre las 8:00 y las 17:00 horas, tiene un plantel docente integrado por veinte maestros, que están especialmente capacitados para atender a chicos hipo-acústicos y sordos.

Pese a que no se trata de una escuela de tiempo completo, la institución brinda a sus alumnos servicios de desayuno, almuerzo y cena.

La Maestra Cecilia Bentancur informó que la escuela funciona en un sistema de doble turno, en una modalidad bilingüe. En efecto, en horas de la mañana se trabaja con lenguaje de señas, que es la primera lengua, y, de tarde, con el español escrito.

En todos los casos, los chicos son atendidos por personal capacitado o bien sensibilizado, lo cual permite brindan una educación adecuada a los requerimientos de la población estudiantil.

Cuando egresan, la mayoría de los niños son derivados al Ciclo Básico del Liceo N1 32, donde funcionan grupos de alumnos que padecen discapacidades auditivas.

La Directora de la Escuela, Maestra Alicia Oviedo, reveló que los alumnos utilizan las ceibalitas a diario en el aula. “El Plan Ceibal es fundamental para nosotros. Tenemos videoconferencias con escuelas del interior y usamos las máquinas para explicarles conceptos abstractos que de lo contrario sería imposible abordar”.

Asimismo, la docente explicó que “en cada concepto que nosotros como maestros queremos acercarle a los niños sordos, a menudo generan dudas. Ellos al no ver o no tener la dimensión de cosas abstractas, padecen problemas de  percepción. En eso la ceibalita es fundamental, porque logramos en tiempo real entrar a Internet y mostrarles con imágenes esas cosas, generar debate, discusión y reflexión”.

Según Oviedo, el 95 % de los niños sordos nace en hogares oyentes, donde hay serios problemas de comunicación. “Por eso, es muy importante tener como centro de referencia a la escuela, donde hay personas iguales a ellos, maestras, instructores, intérpretes que hablan su lengua”

La docente considera a la escuela como un espacio referente, donde el niño comparte con sus pares muchas horas del día. “Los alumnos lloran cuando vienen las vacaciones, porque quieren volver a la escuela, la sienten parte de su propio mundo”, explicó.

DIVERSIDAD E INTEGRACIÓN


Oviedo explicó que históricamente se concebía a un sordo como una persona discapacitada a la que le faltaba la audición. Sin embargo, estudios e investigaciones de lingüistas y de sociolingüistas, definieron que el sordo es una persona que maneja una lengua natural, la lengua de señas, que se adquiere en contacto con otros sordos y que le da una identidad propia, una forma de ver el mundo y una cultura especial. “Así definido, el sordo es una persona más, solo que diversa”, agregó.

“El sordo tiene su lugar, su cultura, su forma de ver el mundo y por eso es tan importante cuando nace, al detectarse que es sordo, los equipos multidisciplinarios de los hospitales lleguen a la familia para difundir de qué se trata recibir a un sordo”, puntualizó.

“Los padres siempre queremos un ‘hijo ideal’ que sea parecido a nosotros, y nos cuesta reconocer al ‘hijo real’ que será como la naturaleza nos lo proporcionó. La comunidad sorda lo tiene muy claro, porque tiene su identidad y lo difunde, pero debe trabajarse hacia afuera”, sostuvo.

Con respecto a la integración de las personas sordas en el sistema educativo, dijo que “la inclusión de un niño sordo —aun con un implante coclear—en una escuela común sería una exclusión para él. Es como si me pusieran a mí en una clase de japonés y el docente empezara a hablar en ese idioma como si yo supiera. Me sentiría angustiada y nerviosa porque no podría comunicarme”, destacó.

Finalmente, Alicia Oviedo reflexionó que “los sordos necesitan referentes sordos, comunidad, colectivos y la construcción de su lengua y de su identidad, que la deben hacer con otros sordos”.
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