Junta Departamental de Montevideo realizó un homenaje a Alcides Edgardo Ghiggia

Este martes 11 de agosto la Junta Departamental de Montevideo realizó una Sesión Extraordinaria para homenajear al héroe de Maracaná, Alcides Edgardo Ghiggia. El evento contó con la presencia del hijo del mundialista, Arcadio Ghiggia, y con diversas autoridades y personalidades del ambiente futbolístico nacional.

El primero en hacer uso de la palabra fue el Edil del Partido de la Concertación, Daniel Martínez, quien con una réplica de la pelota del 50 bajo el brazo y una bandera uruguaya a su costado, repasó la carrera del homenajeado. Recordó su paso por Peñarol, la Roma y el Milán de Italia y, por supuesto, su actuación en la selección uruguaya. Martínez hizo especial énfasis en la personalidad de Ghiggia, en su profunda humildad, a pesar de convivir con la leyenda del “Maracanazo”. El edil aseguró que a pesar de no estar físicamente entre nosotros “Alcides sigue vivo en nuestros corazones”, desde que en la tarde del 16 de julio de 1950 “se convirtió en inmortal”. “Forma ahora parte de la selección de hombres que nacieron para no morir jamás” culminó Martínez.
El edil del Partido de la Concertación Daniel Ordóñez, suplente de Luis Chirico, tuvo un contacto directo con Ghiggia durante años al ser su compañero de trabajo en los Casinos Municipales, en la década de 1970. Su alocución estuvo dirigida a rescatar la personalidad del homenajeado. Ordóñez destacó el bajo perfil con que siempre se manejó el campeón del 50: “en la academia, para entrar a trabajar en los casinos municipales, nunca dijo ‘yo soy Alcides Ghiggia, campeón de Maracaná’, sino todo lo contrario, trabajó codo a codo como uno más”. El edil recordó también un partido en la cancha de Miramar Misiones, entre empleados municipales: “había uno que lo marcaba a Alcides y pensaba que estaba jugando en Maracaná, hasta que el juez lo llamó aparte, le dijo algo y el marcador quedó boyando por la cancha, con la mirada baja. Después nos enteramos lo que le dijo: ‘¿no lo pudieron parar en el ‘50, lo vas a parar vos ahora?’”. Lo más llamativo de ese episodio es que “Ghiggia aguantó las patadas, no se quejó ni una vez”, aseguró Ordóñez. Para finalizar el edil del Partido de la Concertación citó al poeta castellano Jorge Manrique y sus “Coplas por la muerte de su padre”, allí el poeta decía: “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir”, “por una vez se equivoca el poeta”, dijo Ordóñez, “Ghiggia no está en el mar, que es el morir, él es inmortal”.
El frenteamplista Claudio Visillac, dijo que Alcides Ghiggia es una leyenda, “decidió abandonarnos exactamente a los 65 años de la gesta y eso solo lo pueden hacer los grandes”. Visillac recordó que Alcides no silenció solo a los 200.000 brasileros que estaban en el estadio, sino que ridiculizó a los dirigentes que abandonaron Brasil un día antes de la final, temiendo una goleada.
La edila Cristina Ruffo recordó el costado generoso del homenajeado: “pocos recuerdan que Ghiggia fue capaz de reunir en 1963, 43 mil personas y 180 mil dólares en un partido a beneficencia que ayudó a construir un hospital y centro ortopédico para niños”. Ruffo dijo que “Dios eligió que el 16 de julio partiera Alcides hacia la gloria, solo equiparable a aquella que nos entregó a los uruguayos en 1950”.
Por su parte el Presidente de la JDM, edil Martín Nessi, centró su discurso en el contexto histórico y político del campeonato de 1950: “Maracaná no solo significó una gesta futbolística, sino que fue una piedra más en la constitución de nuestras nacionalidades”. Nessi explicó que por aquel entonces, tanto Uruguay como Brasil se encontraban en procesos de construcción de su identidad como naciones. Para ilustrarlo recordó que fue en esa época donde se implementó la jura de la bandera en nuestro país y que en el país norteño “los partidos políticos no eran lo que son hoy, respondían más bien a contextos regionales y no a la nación entera”. Nessi aseguró que “debemos entender la historia del Maracaná en su contexto, si no, no entenderemos sus implicancias al día de hoy: Maracaná no fue solo un partido, fue una gesta que definió a Uruguay y al Brasil como países, como naciones”.
Antes de darle la palabra al hijo del homenajeado, habló el edil Jorge Jakimczuk, quien brevemente citó al poeta argentino Almafuerte: “no te des por vencido ni aún vencido, decía el poeta, es lo que hicieron los muchachos de Maracaná y es una muestra de nuestra nacionalidad e idiosincrasia”, aseguró Jakimczuk.
Finalmente Arcadio Ghiggia agradeció el homenaje a su padre y los homenajes pasados que ya ha realizado la Junta al campeón de 1950, quien fue declarado Ciudadano Ilustre de Montevideo en 2007 y cuenta con un Sol en el “Paseo de los Soles” de la Peatonal Sarandí. 
Arcadio relato una serie de pequeñas anécdotas que dieron algunas pistas para entender la personalidad de Alcides: “papá nunca me habló del ‘50, de hecho cuando volvimos de Italia (donde vivió con su padre por diez años) mis compañeros de escuela me empezaron a preguntar qué se sentía ser hijo de un campeón del mundo, fue entonces cuando lo encaré a papá y le pregunté qué era eso del ‘50. Él me dijo que efectivamente hubo un campeonato del mundo y él había tenido la suerte de meter algún gol”. Pero no solo la humildad se destacaba en su personalidad, también la rectitud y el compañerismo eran valores que lo engrandecían.Así lo reflejó Arcadio cuando contó que en 1952 el mundialista fue acusado de agredir al árbitro Juan Carlos Armental en un clásico. Al parecer Armental sintió un puntapié y al darse vuelta se encontró con Ghiggia, a quien expulsó inmediatamente del campo de juego y luego se le aplicó una sanción de un año y tres partidos, lo que terminó forzando su salida a Italia. “Sobre eso papá me dijo, ‘yo jamás le pegué a una autoridad, sé quien le pegó, pero antes de acusar a un compañero preferí ser sancionado’”.Arcadio contó que a lo largo de los años preguntó una y otra vez a su padre quien había sido el autor del puntapié, pero la respuesta que obtuvo siempre fue la misma: “jamás lo diré, por una cuestión de valores eso me lo llevaré a la tumba”, decía el campeón, quien finalmente cumplió su promesa.
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