La Administración Nacional de Correos rindió homenaje a Luisa Cuesta con el lanzamiento de un sello conmemorativo en el marco del Día Internacional de la Mujer.
La intendenta Ana Olivera participó de esta actividad en la que la Administración Nacional de Correos reconoció a Luisa Cuesta por su perseverancia en la lucha por la defensa de los Derechos Humanos, la verdad y la justicia en la causa de los detenidos desaparecidos durante la dictadura.
El acto se enmarcó en las actividades por el Día Internacional de la Mujer e incluyó la presentación de un sello conmemorativo con la imagen de Luisa Cuesta.
En la ceremonia participaron el ministro de Industria , Energía y Minería, Roberto Kreimerman; el ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Francisco Beltrame; la ministra de Salud, Susana Muñiz; el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, y la vicepresidenta del Correo Uruguayo, María Solange Moreira.
Luisa Cuesta nació en Montevideo en el año 1920. Es hija de inmigrantes españoles que contrajeron matrimonio en nuestro país.
Pasó su infancia en el departamento de Soriano, donde concurrió a una escuela rural y posteriormente realizó estudios de comercio y administración en la ciudad de Mercedes.
Trabajó veintitrés años en un taller de chapa y pintura en esa ciudad hasta que fue detenida en 1973, un día después de instaurado el golpe de Estado, por su militancia política.
Permaneció presa en el Batallón de Infantería Nº 5 de Mercedes, desde el 28 de junio de 1973 hasta el 31 de enero de 1974.
En la década de 1950, Luisa Cuesta había contraído matrimonio con René Melo, unión de la que había nacido Nebio, su único hijo.
Nebio fue detenido en Buenos Aires, donde estaba exiliado desde 1974, el 8 de febrero de 1976, por estar requerido como miembro del Partido Comunista Revolucionario.
Su detención y desaparición fue parte del Plan Cóndor que llevaron adelante las fuerzas armadas del Cono Sur.
Luisa Cuesta inició la búsqueda de su hijo desaparecido en Argentina hasta que Acnur le recomendó en 1977 que saliera del país debido a que ya no podía garantizar su seguridad personal.
En 1984 participó en el Congreso de Federación de Familiares (Fedefam) realizado en Buenos Aires y al año siguiente regresó al Uruguay, integrándose a la Asociación de Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.
A partir de ese momento ha jugado un papel destacado, transformándose en una protagonista reconocida en la lucha por la verdad y la justicia.
En mayo de 2012, la Intendencia de Montevideo la declaró Ciudadana Ilustre de la capital y en agosto de 2013, la Universidad de la República la declaró Doctora Honoris Causa, entre otros reconocimientos nacionales e internacionales que ha recibido.