La escollera que separa los departamentos de San José y Colonia tiene los días contados. Por impulso de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), ambas intendencias están cerca de concretar un convenio por el cual se proponen desmantelar un muelle que ha afectado a las playas de colonienses.
Los vecinos, la ONG Demaval de Colonia Valdense y el edil Marcel Bonet, del MPP, lograron poner sobre el tapete el impacto ambiental que ha generado la escollera de Boca de Cufré. A través de Enrique Cabrera, el director de Área de Políticas y Planificación del Desarrollo Territorial de la OPP, lograron acercar posiciones entre los intendentes, Walter Zimmer de Colonia y José Falero de San José.
Una vez que firmen el convenio, las intendencias se comprometerán a conseguir financiación, máquinas y camiones para retirar el material y las piedras de la escollera que está justo sobre el límite de los dos departamentos.
El costo para esa tarea alcanzaría los US$ 4 millones, lo mismo que se pagó para construirla. Para el edil Bonet la situación ya no tiene marcha atrás. “No queda otra que desmantelarla”, dijo a El Observador.
La escollera, de 340 metros, terminó de levantarse en 1996 sin que mediara un llamado de licitación pública. Bonet explicó que el muelle no tiene cimentación. Sólo se colocaron piedras en el fondo, lo que ha dificultado el dragado del arroyo que desemboca en el río de la Plata y la navegación de barcos.
La construcción colocó una pared que frenó el devenir natural del río. La corriente que llega desde el río Santa Lucía acarrea la arena fina contra las costas de Colonia, pero con la escollera eso se ha detenido y lo que se ha logrado es un progresivo vaciamiento de arena en las costas de Colonia –sobre todo en Brisas del Plata y Santa Regina– y un aumento en las de San José.
De acuerdo a Bonet, 45.000 metros cúbicos de arena quedan retenidas por año a causa del muelle y se calcula que un millón y medio de metros cúbicos de arena dejaron de fluir hacia las playas colonienses desde hace más de 15 años. En Boca de Cufré, en cambio, sus costas tienen ahora más de 350 metros de playa “que antes no tenía”, indicó el edil.
Los vecinos comenzaron a moverse en el año 2000, se reunieron con ingenieros, y concluyeron que jamás se hicieron estudios de impacto ambiental antes de la construcción de la escollera, según Bonet. “Sí se hicieron después”, cuando ya era tarde.
Con el paso de los años, lograron conformar una comisión interministerial con los ministerios de Turismo, Vivienda y Transporte y Obras Públicas (MTOP).
El MTOP propuso como medida alternativa transportar arena a las playas colonienses para disminuir el impacto ambiental. “Pero esto no sería ninguna solución, solo un paliativo”, manifestó Bonet.
El edil dijo que ya tienen previsto trasladar las piedras que retiren de la escollera –cuando se inicien las obras para derribarla– al muelle de Cufré, las barrancas de Kiyú y el muelle de Juan Lacaze.
La escollera fue concebida como parte de un proyecto de puerto deportivo.
El Observador