Médico, mago e hipnotizador


Daniel Radesca es médico, mago e hipnotizador y está llevando adelante un proyecto en el Clínicas aplicando la hipnosis para la cura del tabaquismo, el dolor, y fobias como por ejemplo contra las agujas, incluso se han hecho experiencias en odontología.


“Una vez una paciente estaba muy dolorida, la estábamos trasladando desde el interior. Generalmente los pacientes que están en ese estado tienen un alto grado de susceptibilidad. Esta persona estaba muy dolorida, le habíamos dado calmantes pero no se calmaba, y ya no teníamos posibilidades de darle nada más fuerte y bueno, la hipnoticé y la dormí. Cuando llegamos la desperté y dijo: ‘¿Cómo?, ¿ya llegamos?’. No había sentido nada más”, cuenta el doctor Daniel Radesca, médico, mago e hipnotizador. Radesca está llevando adelante un proyecto en el Hospital de Clínicas en que se aplica la hipnosis para la cura del tabaquismo, el dolor, y algunas fobias como por ejemplo contra las agujas, e incluso se han hecho experiencias en odontología. En cada caso la hipnosis a la que es sometido el paciente es filmada para dar seguridad a este y al finalizar la sesión se le entrega la filmación al paciente. Radesca no es un médico cualquiera. También es mago, una pasión que desarrolló de niño y a los 15 ya estaba haciendo su primer número de magia, y también es hipnotizador. Desde hace año se ha dedicado a encontrar puntos de contacto con estas disciplinas.

“La magia me dio un buen manejo de la relación con el público que es muy importante para mi profesión de médico. Hoy puedo aplicar esa experiencia en la comunicación con los pacientes. Por otro lado desde hace un tiempo estoy investigando en el área de hipnosis clínica, en un proyecto que llevamos adelante en el Hospital de Clínicas en conjunto con la Facultad de Ingeniería. Lo que intentamos hacer es valorar la profundidad hipnótica no farmacológica de los pacientes”, explicó el medico entrevistado por la revista “Ser Médico”, del Sindicato Médico del Uruguay.

Radesca afirmó que cualquier persona puede ser hipnotizada. “Hay personas que son hipnotizadas en dos minutos, a otras les puede llevar horas o incluso días, pero en general todo el mundo es hipnotizable, a menos que la persona tenga alguna deficiencia mental”, explicó. La velocidad de la hipnosis depende de cuán sugestionable es la persona. El hipnotizador explicó también que fuera de todo mito nadie puede ser hipnotizado contra su voluntad.



“Uno necesita que la persona cumpla ciertas órdenes en el proceso de hipnosis, por lo tanto si la persona no quiere cumplirlas es imposible hipnotizarla. En realidad uno no tiene ningún poder sobre la persona. Hay mucho miedo en torno a la hipnosis, respecto a qué les va a pasar, qué les va a hacer el hipnotizador, y en realidad se trata de una autohipnosis. Yo en realidad soy una especie de guía que transmito a la persona ciertas reglas para que ingrese ella misma en un estado de hipnosis”, indicó Radesca.
La Republica
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