La introducción de la nota que Gyan brindó al portal de FIFA comienza así: “Está siendo un año cargado de acontecimientos para Asamoah Gyan. El delantero de 24 años lo comenzó guiando a Ghana hasta la final de la Copa Africana de Naciones, que acabó perdiendo ante Egipto. Luego acaparó numerosos titulares en la Copa Mundial de la FIFA, la mayoría de ellos por sus brillantes actuaciones, pero algunos por fallar un penal agónico contra Uruguay que costó a las Estrellas Negras un puesto en semifinales”.
Y continúa: “FIFA.com se acercó a Gyan para charlar con él de su actuación y la de Ghana en Sudáfrica, así como de ese celebérrimo fallo, de su mudanza al Sundance y de sus ambiciones”.
Cuéntenos lo que le pasó por la cabeza durante los momentos que precedieron y que siguieron a su lanzamiento de ese penal en el partido de cuartos de final contra Uruguay.
En todas y cada una de las entrevistas que me hacen, parece que ésa es una pregunta obligada, pero lo entiendo (ríe). Francamente, es una experiencia que me gustaría olvidar. ¡Estuvimos tan cerca! Hay que tener en cuenta que, antes de ese partido, yo había transformado casi todos los penales que había tirado. Tenía la confianza de que podía marcar también ése. Desgraciadamente, no fue así. Fue un instante abrumador. Cuando el balón pegó en el poste, sentí una sensación rara aquí dentro; fue como si hubiera defraudado a la gente. En realidad, yo sabía que había defraudado a muchísima gente, pero el fútbol es así. Estas cosas pasan. No he dedicado mucho tiempo a analizar ese momento minuto a minuto, pero puedo decirle que fue muy doloroso. Mis compañeros de equipo y el cuerpo técnico me dieron todo su apoyo. Pero aún estoy tratando de superar esa desgracia.
¿Cuál ha sido la lección más valiosa que usted y su selección aprendieron en la Copa Mundial de la FIFA?
Aprendimos muchas cosas durante el Mundial; creo que nos hicimos un equipo mejor. Somos un grupo joven; la mayoría jugó en la Copa Mundial Sub-20 del año pasado; pero siempre podemos ser mejores, podemos mejorar. Tenemos que clasificarnos para la Copa Africana de Naciones y competimos con la esperanza de ganar el torneo; creo que tuvimos mala suerte contra Egipto en Angola. Y lo más importante: en Sudáfrica nos dimos cuenta de que los africanos podemos alcanzar grandes cosas si nos ponemos a ello. El Mundial fue fantástico y el ambiente fue grandioso.
Y continúa: “FIFA.com se acercó a Gyan para charlar con él de su actuación y la de Ghana en Sudáfrica, así como de ese celebérrimo fallo, de su mudanza al Sundance y de sus ambiciones”.
Cuéntenos lo que le pasó por la cabeza durante los momentos que precedieron y que siguieron a su lanzamiento de ese penal en el partido de cuartos de final contra Uruguay.
En todas y cada una de las entrevistas que me hacen, parece que ésa es una pregunta obligada, pero lo entiendo (ríe). Francamente, es una experiencia que me gustaría olvidar. ¡Estuvimos tan cerca! Hay que tener en cuenta que, antes de ese partido, yo había transformado casi todos los penales que había tirado. Tenía la confianza de que podía marcar también ése. Desgraciadamente, no fue así. Fue un instante abrumador. Cuando el balón pegó en el poste, sentí una sensación rara aquí dentro; fue como si hubiera defraudado a la gente. En realidad, yo sabía que había defraudado a muchísima gente, pero el fútbol es así. Estas cosas pasan. No he dedicado mucho tiempo a analizar ese momento minuto a minuto, pero puedo decirle que fue muy doloroso. Mis compañeros de equipo y el cuerpo técnico me dieron todo su apoyo. Pero aún estoy tratando de superar esa desgracia.
¿Cuál ha sido la lección más valiosa que usted y su selección aprendieron en la Copa Mundial de la FIFA?
Aprendimos muchas cosas durante el Mundial; creo que nos hicimos un equipo mejor. Somos un grupo joven; la mayoría jugó en la Copa Mundial Sub-20 del año pasado; pero siempre podemos ser mejores, podemos mejorar. Tenemos que clasificarnos para la Copa Africana de Naciones y competimos con la esperanza de ganar el torneo; creo que tuvimos mala suerte contra Egipto en Angola. Y lo más importante: en Sudáfrica nos dimos cuenta de que los africanos podemos alcanzar grandes cosas si nos ponemos a ello. El Mundial fue fantástico y el ambiente fue grandioso.
El Observador