El diario The New York Times publicó que un juez de Oregón resolvió que Cristal Cox, un blogger que acusó a un empresario por supuestas ilegalidades, no puede reclamar la protección que la ley otorga a los periodistas, ya que no pertenece a ningún medio de comunicación de los tradicionales.Llama la atención que un juez considere que la ley no se aplica a todos por igual, pero en cualquier caso el debate estalló: ¿los bloggers son periodistas? Ante situaciones difíciles, como un juicio, los periodistas argumentaban que cualquier ataque a un comunicador lo era también a la libertad de expresión ya que todos los humanos tienen derecho a informar y a ser informados.Hasta la generalización del uso de internet, este argumento era pura teoría puesto que no cualquiera tenía acceso a los medios para emitir información. La mayoría recibía información, y solo unos pocos, los periodistas, hacían uso del derecho a informar.Internet lo cambió todo. Ahora, cualquiera desde cualquier lugar y en cualquier momento puede informar a millones a través de un blog, una red social, o de los propios medios de comunicación tradicionales, que no quieren desoír uno de los catecismos de la web: dar participación a la gente. Quienes informan y se expresan a través de estos métodos ¿son periodistas? La pregunta no parece trascendente.Más bien importa saber cómo y para qué la gente, incluidos los empleados de los medios, usan este tremendo poder y libertad de acción que da hoy la web. Muchos proclaman que ha llegado una nueva forma de comunicar que pone en tela de juicio la tradición tan sometida a controles, leyes e intereses. ¿Será así?Bloggers solitarios han horadado dictaduras sangrientas y episodios condenados al anonimato fueron ventilados al mundo a través de redes sociales. Periodismo del mejor. Pero no es lo que abunda.Las redes sociales son un circo de estupidez y frivolidad (algo con lo cual compiten algunos medios tradicionales) y a veces también han sido herramienta de linchamientos públicos, como ocurrió hace poco con dos jóvenes que mataron a una perra y los vengadores de la web violaron normas sobre la privacidad de los menores, algo que un medio tradicional no podría o no debería hacer.Y eso en lo referido a la ley; ni hablemos de filigranas éticas. Lo que diferencia a un periodista de un blogger no es un diploma o un número en una plantilla de trabajo. Y lo que los emparenta a la hora de manejar información es la honestidad, la responsabilidad, el sentido común...